El 'show' de Clos
Dos penaltis, cuatro expulsiones... y partido arruinado.

El Trofeo Ciudad de Zaragoza, Memorial Carlos Lapetra, fue desvirtuado por un aragonés armado con un silbato: Clos Gómez. De un plumazo, mediada la primera parte, amonestó a Álvaro González por una falta insustancial y a Romaric por protestar. A continuación, compensó con un penalti (súper light) de Capdevila a Montañés. Y, al momento, expulsó a Loovens por un penalti siendo el último hombre. El reglamento le da la razón, la ética dice que en el último amistoso previo a la Liga eso no corresponde: no ayuda ni a un equipo ni a otro. Pudo ahorrarse el primer penalti y todas las tarjetas, pero prefirió elevar su orgullo y las pulsaciones de todos. Jiménez también fue expulsado. El Zaragoza, que había jugado bien, se vio sometido por las circunstancias. Y por Verdú, el mejor futbolista sobre el césped. Pero al inicio del segundo tiempo expulsó a Víctor Sánchez y equilibró el duelo. Y más tarde echó a Tejera. Nadie daba crédito, un amistoso derrumbado por el árbitro.
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El Zaragoza entró al partido con ganas de mandar y de marcar, pronto lo intentaron desde lejos Zuculini, Apoño y Romaric. Aunque Cristian Álvarez no debió parar ninguna. La pelota no sentía nada especial hasta que la tocaba Verdú, que no sólo inventó sino también tuvo la ocasión más clara, salvada por Roberto, tras una buena combinación con Albín. El Espanyol ganaba la posesión, con Cristian Gómez mostrando su buena zurda en la dirección. Pero súbitamente todo se agitó. Y Montañés le sacó un penalti a Capdevila y a Clos. Apoño ejecutó de forma inapelable. Igual que Verdú minutos después, cuya excelente asistencia a Álvaro Vázquez terminó en penalti y expulsión de Loovens.
Caos. Los ánimos se alteraron hasta el punto de que Jiménez devolvió con violencia al campo un balón que le cayó en su jardín. Clos, estricto como un espartano, le invitó a sentarse en la grada. Se había calentado Romaric, se había calentado Jiménez... Le llegó el turno a Apoño, que al sonar el pitido del descanso bramó contra Víctor Sánchez. Las deudas se saldaron durante el segundo tiempo (Apoño había quitado el gobierno del partido a Verdú) y Víctor vio dos amarillas en un suspiro. Igual que Tejera, que apenas duró en el campo un cuarto de hora. Las inferioridades forzaron cambios y dibujos extraños, el gran ensayo para la Liga de Jiménez y de Pochettino resultó el show de Clos. ¿Conclusiones? El Zaragoza puede confiar en Álvaro González y Zuculini. Y el Espanyol, en Cristian Gómez.



