Bielsa hace que trabajen por la noche en las obras
Cada día se reúne con el jardinero del campo 1 y 2.
Marcelo Bielsa estuvo ayer, una vez más, encima del jardinero encargado del Campo 1 y 2, que coincide en su labor con los conos, las picas y las piernas de los jugadores. El técnico argentino, puntilloso hasta el extremo, volvió a dialogar con él, a ponerse de cuclillas mientras agarraba la hierba, a pasear en paralelo, en incluso a arrebatarle el rastrillo para indicarle la mejor manera de oxigenar el verde y, de paso, tapar las imperfecciones.
Los obreros que trabajan habitualmente en la profunda remodelación de las instalaciones de Lezama han redoblado los esfuerzos y desde hace tres días se reparten en turnos de día y noche, además de no descansar los festivos. Los encargados de remozar la antigua sala de prensa y sus aledaños se afanaron hasta las cinco de la mañana en la colocación de las ventanas y los suelos, por lo que van presentando ya un patente avance. Bielsa ve de esta manera atendida su demanda de que las obras se finiquiten cuanto antes, aunque quedan todavía muchos frentes abiertos, sobre todo en los dos campos de arriba.
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Un asunto, el de la modificación de las hasta ahora vetustas instalaciones, que produjo un cisma de gran magnitud hace un par de semanas y que casi termina con el argentino cruzando el charco hacia su rancho de Rosario.
En el capítulo de la enfermería los problemas crecen: San José permanece en su domicilio afectado de una infección por varicela. Evoluciona satisfactoriamente, pero persiste el estado de riesgo de contagio. Amorebieta padece un proceso infeccioso de vías genitourinarias, que está siendo tratado con antibioterapia. Además, presenta síntomas de pubalgia, que serán evaluados adecuadamente una vez que supere la infección. Ustaritz padece una sobrecarga de adductores de su pierna izquierda.



