"Yo no soy amigo de Florentino Pérez"
Carles Capdevila, director del diario 'Ara', entrevistó al presidente azulgrana para el suplemento dominical del diario, 'Ara Tu'. Aquí tienen un extracto sus declaraciones, en las que repasa sus primeros años de mandato.
Su padre debe estar orgulloso de que sea presidente.
Sí, pero no entra nunca en el palco, ni cuando fui vicepresidente. Me dice que no lo hace porque no quiere perjudicarme. Es muy disciplinado, muy catalanista, cuesta que se beba un vino que no sea del país. Nos ha educado muy estrictamente, con el ejemplo. No nos compraba caprichos, nada de motos, pero no ahorraba nada en educación, me pagó ESADE y estudios en Inglaterra. Pero si le pedía unas Nike, imposible. Y los veranos me hacía trabajar en su empresa poniendo cables, hacía de chispas. Me he hartado de colocar fluorescentes.
En 2003 se entendía mucho con Laporta.
Sí, entonces teníamos una conexión absoluta, tanto que él confía absolutamente en mis decisiones para la reconstrucción del equipo. Pero después alguien empieza a interferir y empieza a ver cosas extrañas.
¿Lo mejor que hizo fue fichar a Ronaldinho?
Sin duda. Ronaldinho hizo que esta rueda negativa que se había instaurado en el Barça se detuviera y se hiciera positiva. Esto lo hizo él. Cambió el rumbo astral del barcelonismo, que se ha aguantado hasta ahora.
¿Y entiende que terminara tan mal?
Sí, lo entiendo. Son ciclos. Mi vida siempre había consistido en contratar figuras del deporte, clubes o eventos. Uno de los primeros fue Pep Guardiola: cuando tenía 23 años le hice el contrato de botas con Nike. Conociendo a los deportistas ves que lo que lo serán toda la vida; los que ahora están en la élite, sin embargo, durarán pocos años, el que llega con el papá o la mamá
¿El presidente debe vigilar la vida privada de los jugadores?
El club tiene que velar para conseguir la mejor vida deportiva de los jugadores.
¿Cuándo supo que sería presidente?
Hubiera querido ser vicepresidente deportivo si todo aquello hubiera ido bien. Pero cuando terminamos y vimos qué estaba pasando por allí dentro, que lo tapaban los goles de Messi, decidimos presentarnos. Fue en 2007, un año antes de la moción de censura.
¿A quién pidió consejo?
A mi mujer y a mis padres. Ella no se opone. A mi padre le hace ilusión, le hace gracia, y me dice que si me presento me ayudará, pero que me lo piense mucho. Y mi madre me dice que no. Porque ya había vivido la época de vicepresidente y la de gerente de mi padre y decía: "Te querrán hacer mucho daño y no vale la pena, y no lo necesitas para nada".
¿En el momento en que lo decide sabe que tendrá consecuencias sobre su vida profesional?
Sí, vendí el negocio. Mi madre fue la primera que me dijo: "Pero por qué te has de vender el negocio? Si eres honesto, lo eres, y si no lo eres, no lo eres. Seas lo que seas". Y mi madre tenía razón. No debería haberlo hecho. Es una tontería enorme. Pero era una promesa electoral y tenía que cumplir.
¿El de presidente del Barça es el cargo más importante de Cataluña?
No. Es muy mediático, eso sí.
¿En el palco del Barça se hacen negocios?
Conmigo, no.
En el del Madrid dicen que sí.
Esto creo que es un mito. Los negocios se hacen en cualquier lugar de la ciudad, en cualquier situación.
¿Qué parte del tiempo dedica al club?
Dedicación plena. Podrías dedicarle menos. Yo dedico el 90 por ciento. El otro 10 por ciento lo dedico a mi patrimonio.
¿Debería cobrar el presidente del Barça?
No. Y ya sé que no es del todo democrático, porque no todo el mundo se lo puede permitir. Pero ser presidente del Barça no se paga con dinero. Es una pasada y un honor. Es cojonudo.
¿Qué inconvenientes tiene presidir el Barça?
Inconvenientes, sobre todo, la cantidad de enemigos que te salen sin saber por qué. Me han llegado a poner detectives, me han calumniado, han dicho muchas mentiras
Hay gente que dice que usted movía los hilos desde fuera.
Hombre, me estaba preparando.
¿La gente es amable con usted por la calle?
Sí, bastante.
¿En qué es bueno?
Probablemente negociando. Lo que pasa es que eso no es bueno decirlo porque entonces pasas a ser un mal negociador. Me gusta mucho la relación humana, hacer equipos. Me fascina la parte buena y me decepciona y me entristece mucho la miseria humana. Pero es mejor confiar en la gente y que de vez en cuando te traicionen que no confiar en nadie y que no te traicionen nunca. Yo, si te doy la palabra, está dada. Eso sí que viene de pueblo, eso es del abuelo.
¿Se le está haciendo la piel más dura en el Barça?
No sé si sólo es por el Barça o porque cada año que pasa me hago mayor. En el Barça va más deprisa. Dos años en el Barça van muy deprisa.
¿Qué balance hace de los dos años?
Extraordinario. Normalmente, cuando hay un cambio de gobierno, en el Barça siempre ha habido un declive, y esta vez no ha pasado. Al contrario. La parte deportiva, la más visible, se ha mantenido y quizás se ha mejorado: se han hecho dos años de récord como club. En el balance económico, que es muy importante, estamos enderezando la situación, y además hemos acabado La Masia, estamos rehaciendo el Palau, rehaciendo los campos de entrenamiento, hemos recomprado una parcela que se había malvendido. No hemos vendido nada de patrimonio, hemos comprado.
¿De qué está más contento?
De la madurez que ha demostrado la afición en los momentos difíciles y de decepción. El ejemplo que dio el Camp Nou cuando nos eliminó el Chelsea, animando al equipo, no lo había vivido nunca. Es para sentirse muy orgulloso.
Hay gente que dice que ahora comienza la etapa sin Guardiola y que deberá hablar más.
También los hay que dicen que ahora empezaré a hacer de presidente. Yo empecé a hacer de presidente el 1 de julio de 2010 y hemos tomado muchísimas decisiones. Entre otras, hemos cambiado 16 jugadores del primer equipo en dos años. Y en 2010 tomé la decisión de vender a Ibra. Tómala, va. Tuvimos que asumir una pérdida de 60 millones de euros sin ser responsables, y debiendo avalar parte del presupuesto con nuestro patrimonio personal.
¿Cómo ha terminado con Pep?
Muy bien. Cada dos meses íbamos a comer juntos a mi casa. Me sabe muy mal perderlo.
Ahora usted ha elegido el entrenador, si no va bien será culpa suya.
Si eres presidente de un club grande, sea quien sea el entrenador, cuando se pierde, pierde el presidente. Si no estás dispuesto a aceptarlo, no te presentes.
¿Tito es muy valiente?
Mucho. 'Chapeau' por Tito. Lo veo animado, de salud está perfecto, desde octubre no teníamos ninguna duda de que él sería el entrenador si Pep decidía no continuar.
¿La presión que tendrá el año que viene no le asusta?
No es presión, es un reto apasionante. La única presión que tengo es cuando me llaman los profesores de mis hijas y me convocan a una reunión.
¿Y la gestión de las polémicas con el Madrid?
Depende. Si la polémica viene por el presidente o por la institución, entraré yo. Sin embargo, cuando lo consideramos necesario, si viene por el director técnico, entonces que conteste Zubi, y si lo hace Mourinho, que conteste Tito, y si lo hace Iker, que conteste Puyol.
Deportivamente, ¿intervendrá más ahora?
No. Seguiré como hasta ahora. El Barça tiene una estructura técnica muy profesional, encabezada por Zubi y Tito, y la junta directiva vela por el cumplimiento de sus necesidades.
¿En qué son diferentes Tito y Pep?
Deportiva y técnicamente son iguales. Son diferentes fuera del fútbol, pero ven el fútbol de la misma manera.
¿Le preocupa su imagen?
No, aunque, a veces, me sorprende la imagen que alguien puede tener de mí. El otro día me invitaron a cenar a casa de unos amigos, eran cuatro o cinco parejas, y al final uno dice: "Caramba, pero si tú ríes y explicas chistes, teníamos una imagen de ti que eras más seco".
¿Es amigo de Florentino?
No. Amigos tengo cuatro o cinco a la vida. No tengo más.
¿Qué se espera la próxima temporada con Mourinho? ¿Otro año duro, sucio?
Todos sabemos que la última Liga fue muy extraña. Yo lo que puedo garantizar es que nuestro equipo volverá a hacer bandera de los valores que nos definen como club. Lo que puedan hacer los rivales ya no depende de nosotros.
¿Le da pereza empezar el año contra el Madrid?
Es lo que toca y hay que afrontarlo con confianza. La temporada comienza con un plato fuerte, será el estreno oficial de Tito como entrenador y disputar un título siempre es una presión añadida. Ahora bien, pase lo que pase, seguiremos firmes en nuestra apuesta por un modelo que es irrenunciable para los barcelonistas.
¿No hay ninguna posibilidad de que el Barça sea más amigo de Cruyff?
Ya lo intenté en varias ocasiones. He ido a hablar con él, pero no tiene demasiado interés. Yo soy cruyffista, pero quien ha dejado de ser cruyffista es el propio Cruyff.
Quizá no hacía falta quitarle la medalla...
Yo no se la quité, vino a entregarla él. Sólo dijimos que no existía en los estatutos del Barça la presidencia de honor. Tengo la conciencia tranquilísima. Lo hemos invitado al palco, en cada partido, a todos los actos. No ha venido nunca.
Ya ha anunciado que se presenta a las elecciones, quiere ser presidente hasta el 2022. ¿Se ve capaz de dejar el Barça más unido de como se lo encontró?
Estoy seguro.
¿Ve posible la independencia de Cataluña?
Sí.
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¿Le gustaría ser presidente de Cataluña?
No quiero ser presidente de Cataluña ni quiero ningún cargo político. Lo tengo muy claro.



