"Mi orgullo es pertenecer a un vestuario como éste"
Otro objetivo en los fichajes: mantener una plantilla sana.


Justo antes de que terminara la temporada, la ya ex psicóloga Patricia Ramírez pidió a los futbolistas que escribieran en una pizarra aquello de lo que se sintieran más orgullosos. Tópicos como permanencia o familia fueron apareciendo hasta que uno de los defensas se levantó y, casi emocionado, escribió: "Mi gran orgullo es pertenecer a un vestuario tan bueno como éste". La escena, celebrada por todos, deja a las claras el clima de unión y compañerismo que se respira en un vestuario del que hasta no hace mucho emanaba todo lo contrario. Pepe Mel y la secretaría técnica han logrado extirpar en dos años casi todos los elementos discordantes y los jugadores que integran este Betis son, por encima de todo, unos profesionales que respetan a sus iguales en la plantilla, que se solidarizan en el campo y fuera de él y que no protestan cuando no juegan. Fundamental en la convivencia de un ecosistema tan frágil como una plantilla de élite.
Ese perfil de jugador humilde y comprometido es el que busca la secretaría técnica del Betis, aparte de las cualidades futbolísticas. Antes de fichar, Stosic y compañía se interesan por el entorno y las costumbres del futbolista, y también de cómo ha convivido con sus compañeros. Agra, Rubén Pérez y el inminente Jara cumplen con los requisitos.
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Desayunar juntos contribuye a la convivencia
Ha sido esta temporada cuando Pepe Mel decidió instaurar el desayuno de toda la plantilla junta antes de los entrenamientos matinales. No se trataba solamente, aunque también, de supervisar la primera comida de los jugadores y asegurarse de que comenzaban a ejercitarse alimentados para evitar problemas. Desayunar juntos, algo que se hace habitualmente en la cafetería de la Ciudad Deportiva una hora antes del comienzo de los entrenos, ha contribuido sin duda a la mejoría en las relaciones de muchos futbolistas, pues es poco el tiempo que se convive en un vestuario más allá del cambio de ropa y de los tratamientos en cuestión. En alguna ocasión, además, este momento de fraternidad también le ha servido a Pepe Mel para corregir y alentar al grupo tras alguna derrota.



