Arderá el Bernabéu

Bayern - Real Madrid | La contracrónica

Arderá el Bernabéu

Arderá el Bernabéu

Hace cinco años, el Madrid perdió 2-1 en Múnich y a los cuatro días empató 3-3 en el Camp Nou. Visto así, que no cunda el pánico. Pero es cierto que al Madrid le faltó fútbol. Una vez más, el Bernabéu será el jugador clave para ir a la final soñada.

Sólo el resultado. No me andaré con medias tintas. No me gustó nada el juego que hizo el Madrid, el centro del campo diseñado por Mourinho fue un descontrol continuo, Cristiano apenas recibió balones, Ramos y Pepe fueron dos jabatos que evitaron un desastre, el Bayern me pareció un rival muy limitado y el aspirante a la Décima jugó sin lateral izquierdo. Lo de Coentrao merece un análisis muy serio. Es un zurdo apañado y poco más. Para jugar contra el CSKA o el APOEL vale, pero en Múnich tienes que salir al campo con lo mejor que guardas en la despensa. Y el jabugo de esta plantilla en ese puesto se llama Marcelo. Coentrao estuvo impreciso y torpón, pero lo de la jugada del 2-1 clamó al cielo. Hizo una segada alocada y eso que ya tenía tarjeta. No tocó balón, Lahm se fue como Pedro por su casa y, para colmo, Khedira fue a la ayuda a le velocidad con la que Kárpov meditaba un jaque al rey. Coentrao y Khedira no están para ser titulares en un Madrid grande, como el que soñamos todos. Un Madrid imperial, que domine los partidos y que silencie el Allianz con un juego de "aquí mando yo, alemanitos". Pues nada. El consuelo que nos queda es este resultado que en Europa es caviar. Un 2-1 te deja a un ínfimo 1-0 que vale una final. Por eso no debe cundir el pánico...

Manda 'webbos'. Aunque le guste mucho a Mou, a mí este inglés alopécico y sacado de una sesión estresante de gym-contact no me gusta un pelo. Lo de la patada salvaje a Xabi Alonso en Johannesburgo no le ha afectado a su conciencia y por eso Webb se pasó el partido marcando pectorales para la tele antes de hacer sus shows previos a la sacada de tarjetas. Y, encima, se comió el 1-0 del Bayern, un gol en claro fuera de juego que, además, vino precedido de un pase a Ribéry de Badstuber con el brazo. Más nos vale que para la vuelta del Bernabéu pite alguien que no sea de la cuerda de Platini. Les recuerdo que la final del 19 de mayo se juega aquí, en el Allianz de Múnich, lo que significa que hay mucha gente interesada en que los blancos no adquieran su billete para el gran día. Aviso.

Malas vibraciones. Ya la tarde empezó torcida. Los cacos, o un empleado con mucho morro del Bayern, se llevó del vestuario blanco tres pares de botas de Cristiano y varias camisetas del portugués, Benzema y Özil. Lamentable la falta de seguridad de un club que presume de grande como el Bayern. Pero que estén tranquilos los pupilos de Heynckes que en el Bernabéu nadie les tocará sus cositas. Para empezar, aquí nadie quiere nada del Bayern. Nada es nada. Ni siquiera los cordones de las botas. No les queremos, nos fastidian desde que éramos niños. Aquí será otra historia.

Allez Karim. Entre tanto fútbol ramplón, me gustó mucho la actuación de Benzema. Inteligente, sobrio, eficiente en la búsqueda de huecos en la zaga germana y muy activo en el desmarque y la creación de asociaciones con Cristiano y Özil. De sus botas nació la jugada que permitió a Cristiano dar el pase de la muerte a Özil. Mesut celebró su partido oficial número 100 de blanco con un gol que puede valer su peso en oro.

Road to Múnich. Vivimos la previa del partido con el amigo Toñín El Torero, los veteranos Antonio Ruiz y José Luis Peinado, Fran de la Peña Chelle, Lola Hernández, el gran Fernando Romay, el boss Relaño y José Portas, jefe de la Peña Txuletón. Todos tenían claro que el Bernabéu será determinante el día 25 en la vuelta. Y lo será. Pero da rabia por los 3.000 espartanos que viajaron hasta la capital bávara. Tranquilos, amigos. Vuestra fe y esfuerzo tendrán premio. Nos veremos todos en la Marienplatz el 19 de mayo. ¡Invito yo a unas birras!