Portugués y madridista

Real Madrid - Sporting | La contracrónica

Portugués y madridista

Portugués y madridista

Mourinho las tuvo tiesas con el banquillo de Clemente, pero luego irrumpieron los Tres Tenores para mantener al Madrid en el Everest de la Liga. Ramos besó a Higuaín antes del partido y le dio suerte para el 1-1. Luego voló un tal Cristiano...

El alma blanca del 7. Corría el minuto 73 y en el Bernabéu flotaba cierta angustia atmosférica. El 1-1 ante un Sporting con más defensas que un niño recién vacunado, volvía a generar dudas sobre este tramo final en el que todos vamos a acabar con desfibriladores en las redacciones de periódicos, radios y televisiones si esto sigue así. El Madrid era un toro desbocado con Özil de regista y Di María, Higuaín, Benzema y Cristiano como cuarteto de trombones convirtiendo la portería de Juan Pablo en un asedio como el de El Álamo. Entre tanta pierna, brazo y cabeza rojiblanca no había manera de ver un rayito de luz. Hasta que apareció él. El Apolo del líder. Di María la puso y el nuevo icono del madridismo se levantó con la elegancia de un ángel para conectar un cabezazo marcando los cánones: elevación, suspensión en el aire, frentazo dirigido, colocación y dirección abajo, donde más duele a los porteros. 2-1, delirio en el santuario de La Castellana y todos a respirar ya sin mascarilla. Cristiano no lo celebró como un gol más. A su festivo repertorio añadió un gesto que supone un antes y un después en su meteórica trayectoria con la zamarra blanca. Cristiano se dirigió a la grada, con la mano izquierda sujetó la camiseta a la altura del pecho y con la derecha señaló el sagrado escudo blanco. Fue una declaración amorosa ante 75.000 testigos. Un día preguntaron a Figo: "¿Te sientes ya madridista?". Él respondió fríamente: "Soy portugués". Su compatriota ha dado un paso de gigante que le eleva a una categoría superior: "Soy portugués y madridista". Eso dijo Cris con su sonrisa sincera y su gestualidad sin dobleces. El Bernabéu se emocionó. Ya es uno de los suyos. Corazón blanco para siempre. Obrigado, máquina.

Ojo al Tridente. Que Cristiano lleve ya 53 goles (41 en Liga, ¡otro récord!), con ocho partidos aún por jugarse (5 de Liga, las semifinales y la final de la Champions), es la punta de un iceberg que nos muestra este Tridente que pasará a los libros de Historia. Con los 29 de Benzema (el francés firmó el 107) y los 25 de Higuaín (el 105), los Tres Tenores ya llevan 107, mismo número total de goles en Liga. Todo gravita en torno al número 7. Hasta incluso los puntos de desventaja con los que el Barça empezó su partido del Ciutat de Valencia. Y más cuando Busquets hizo una parada de balonmano para poner la Liga al borde del precipicio para los culés. Pero Teixeira II (hermano del que tangó al Madrid en el Camp Nou en Copa) supo poner su granito de arena para que la emoción siga en todo lo alto. Penaltito a Cuenca, que a su vez hizo falta en ataque. Así, Messi ya tiene también sus 41, aplazando al próximo sábado la gran batalla final. Por el título y por el Pichichi y la Bota de Oro. Qué morbazo por Dios.

Afición eufórica. Me llaman optimistas y orgullosos los amigos de la Peña Remate de Tetuán (Marruecos), Entre-Rías de Noia (A Coruña), Novelda del Guadiana (Badajoz), Aljúcer (Murcia), Tres Cantos (Madrid), Baena, Belalcázar y Colonia Fuente Palmera (Córdoba), La Bañeza (León), Juanito, Gavá, El Prat y Esplugas (Barcelona), Albalat dels Sorells (Valencia), Venera, Amigos del Real Madrid e Ibérica (Asturias), Malpica y Villa de Recas (Toledo), Lorca y Abarán (Murcia), Cachirulo y Calatayud (Zaragoza), Fuengirola, Torrox, Vélez y Alameda (Málaga). Todos ellos y este servidor coincidimos en el mismo vaticinio. La Liga se ganará en el Camp Nou. Allí se dibujará el descabello del Barça. Con el gol 108... ¡de Cristiano!