La amistad del entrenador y el delegado de campo

Barcelona | Dos amigos en la banda del camp nou

La amistad del entrenador y el delegado de campo

La amistad del entrenador y el delegado de campo

Morata/el mundo deportivo

Son amigos desde que Johan Cruyff abrió a Pep Guardiola las puertas del primer equipo azulgrana a principios de los años 90 y desde entonces el respeto mutuo ha hecho que perdure su buena sintonía con Carlos Naval.

Jorge Valdano y Daniel Samper, madridista y barcelonista respectivamente, resaltaron en una conversación sobre los gestos que abundan en el fútbol uno muy entrañable de Pep Guardiola con Carlos Naval, delegado de campo del Barça y vinculado al club desde que tenía 17 años. Ahora Naval tiene 56 y mantiene con Pep la admiración que transmite ese retrato.

La foto a la que aludían Valdano y Samper fue obtenida al final de uno de los triunfos del equipo azulgrana, en 2009. Guardiola agarra por el cuello a su delegado de campo, y en ambos se observa no sólo la satisfacción de haber ganado sino el aliento vivo de una amistad de mucho tiempo.

Cuando vio la foto, Naval sintió que detrás de ese retrato había la sombra de otro parecido. Y rebuscó en su archivo hasta que consiguió el otro gesto, gemelo de aquel en el que se veía a los dos amigos disfrutando del instante de la victoria. Pero, en el otro caso Guardiola era Pep, aspiraba a ser jugador del primer equipo, celebraba que ya le daban oportunidades; estaban en Stuttgart, era 1993 y vivían en el ambiente de un torneo de verano que patrocinaba Mercedes. Aquel muchacho que ahora brilla como entrenador del equipo al que ambos aman estaba pendiente de los gestos de Johan Cruyff, que era ya su entrenador, y en un momento determinado, feliz ante las perspectivas que le abría el fútbol en el que creía, se abrazó a su amigo Carlos.

Dos fotos, dos instantes, el mismo certificado de una larga amistad. Vidas paralelas, en cierto modo, uno en aquel lado del campo en el que ahora está Pep. Y así siempre ha estado Carlos Naval, desde que a los 17 años Josep Escolá lo llevaba los sábados por la mañana a resolver las cuestiones administrativas de los campeonatos que se organizaban en torno al fútbol base del Barça

¿Y qué representan esas dos fotografías casi gemelas? Carlos Naval dice: "Ahí tienes lo que fuimos, lo que éramos y lo que somos Pasa el tiempo y seguimos en la misma sintonía. Él siguió su profesión, jugó aquí, luego se fue, estudió, entrenó, y fue valorando su futuro hasta que decidió coger el reto y se puso a dirigir al primer equipo". ¿Y usted? "Siempre he mantenido la misma ilusión, igual fe, todas las temporadas tienen su afán y todas hay que abordarlas con igual nivel de entrega".

El mutuo respeto ha mantenido la amistad que evidencian esas fotos. Guardiola siempre ha sido, dice Naval, aquel joven "con un espíritu y un talante de ganador, luchando por unos valores que son los que él conoce bien, los de la marca Barça, manifestando su alegría o su rabia como tras aquel gol de Puyol en Valencia: le sale la rabia, la rauxa, el seny que lleva dentro y lo exterioriza así. Es del Barça".

Carlos Naval lleva 25 años en el primer equipo. Guardiola quiso tenerlo con él cuando, hace tres años, se ocupó de entrenar al Barça. Esas imágenes son mucho más que un recuerdo. Representan para ambos una manera de entender la amistad cuando la vida los pone junto a la raya de aquel, lejos del terreno de juego, pero muy cerca de sus emociones. "Ahí, en esas fotos, no sólo se ve la edad, se comprueban trayectorias; como jugador y como entrenador ha mostrado siempre mucha confianza en mí, y eso representa una forma de reconocimiento que a mí me traslada una emoción grande. Cuando ocurren gestos así no les das importancia, pero cuando las ves, dices '¡Hostia!', y te das cuenta de lo que representan esas imágenes".