¿Pasillo en el Camp Nou?

Real Madrid 3 - Zaragoza 1 | La contracrónica

¿Pasillo en el Camp Nou?

¿Pasillo en el Camp Nou?

Sábado de gloria para el madridismo. Empezó con una victoria trabajada y justa ante un buen Zaragoza y concluyó con el enésimo empate del Barça, que amplía el socavón de arriba hasta los siete puntos. Gracias, Villarreal. ¡Viva el fútbol!

¡SEVEN UP! Un líder debe serlo en todo. En juego y en conducta. Y en propuesta, que todo suma. Por eso, la reacción del Madrid tras el interruptus del Camp Nou cabe catalogarla como brillante. Con un Bernabéu en plan psicoanalista y semi-frío, un rival que llegaba con la piel de cordero que le otorgaba la condición de colista, un once sin legionarios (ni Ramos, ni Khedira, ni Di María, ni Higuaín, ni Callejón...), con la pareja de la infame noche de la ida copera en el césped (Altintop & Carvalho), con Xabi Alonso reventado tras una temporada en la que le ha tocado cocinar, poner la mesa y fregar los platos... Con todo eso en el escaparate, un excanterano blanco con mucho talento y perfil benzemanesco, Carlitos Aranda, abrió la lata para que Lafita pusiera ese 0-1 que a los agoreros de turno les hizo frotarse las manos. Pero este Madrid no es un líder de paja. Le costó mucho llegar hasta aquí y no cederá ni un milímetro. Y más ahora que gracias al heroico Villarreal la grieta se ha ensanchado hasta los siete puntos. El calendario ayuda y hasta es lícito soñar con que el Barça tenga que hacernos pasillo en el Clásico del 21 de abril en el Camp Nou. Morbazo.

Cristianator. El portugués ha cambiado el chip desde los famosos pitos del Clásico del 10 de diciembre y da gusto ver cómo encara los partidos. Presiona, tapa arriba, baja a defender las subidas del lateral enemigo, se faja en los córners para ayudar a la zaga, se tira a degüello para recuperar balones y hasta da patadas que le cuestan una tarjeta. Cristiano, que ya lidera en solitario la Bota de Oro, empieza a jugar con esa intensidad fanática típica de Raúl. No se trata de ser tribunero, sino de ayudar a tu equipo a ser más fuerte. Por primera vez, todo el campo coreó su nombre. Once presionando supone en este estadio un muro inabordable para cualquier rival. Y si encima sales con los buenos (Granero, Xabi, Özil, Kaká...) es imposible no disfrutar de la puesta en escena. Mourinho ha sabido rectificar y ojalá que nada le aleje de la nueva hoja de ruta. Los goles de Kaká, Cristiano y Özil llegaron en jugadas elaboradas, armoniosas y de toque. El Madrid ya maneja todos los registros. El de la corneta y el del violín. Así, sí.

Iturralde, gordito. Desde que el entrañable Ronaldo nos dejase en enero de 2007, el Bernabéu no vio a nadie tan gordito como el Iturralde que exhibió ayer sus michelines y lorzas 'trabajadas' en las últimas semanas. Su abrazo final con Casillas permite pensar que nunca más pitará aquí. Tanta paz lleves como descanso dejas...

O Rei Özil. El mago turco vuelve a jugar como si fuera español y muestra una fiabilidad como si fuese alemán (que lo es, por cierto). Está de dulce. Mesut lidera al futuro campeón. Me lo dicen mis amigos del Bodegón de Olivares (El Molar): "Roncero, esta Liga se bañará en Cibeles". ¡7 puntos!