El que tuvo resaca copera fue el Valencia, no la Real
Gol de Griezmann, casta donostiarra y anodino juego che


El Valencia sacó de quicio a su respetable. Sorpresa en Mestalla, al menos sobre el papel porque en realidad la Real Sociedad mereció de largo ganar el partido anoche. Caraja de los che y reacción de los donostiarras, que llegaban a Valencia con Montanier en la cuerda floja y los jugadores en el punto de mira tras el ridículo en Mallorca y se marcharon dejando a la afición de Mestalla silbando a los suyos, en especial a Parejo, uno de los llamados ayer a tirar del carro y que como muchos otros de sus compañeros se pasaron el partido debajo de él.
El Valencia estuvo pero sin estar. O Parejo no puede jugar con Banega o el argentino con Topal. Juntos son como un triángulo de las Bermudas en el que se pierde la nave blanquinegra. Las acciones che eran previsibles, sin chispa. Fútbol anodino y pases telegrafiados. Sólo de vez en cuando hubo algo de factor sorpresa por las apariciones de Pablo y la voluntad de Feghouli. Aduriz bastante hizo con mandar un balón al travesaño. Posiblemente ayer ni Soldado hubiera rascado bola porque para ello a un delantero le tiene que llegar algún balón.
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Sin excusa. Ni la mano de la que se ayuda Griezmann en la acción del gol sirve de excusa al Valencia. Fueron los che los que le pusieron en bandeja el partido a la Real Sociedad. A los donostiarras les bastó con no perder la compostura, con arroparse en las marcas y con tres llegadas de Griezmann para sumar los tres puntos. Gran labor ayer la de Elustondo, Zurutuza y Aranburu, como también labor de equipo la de Xabi Prieto, Agirretxe y el propio Griezmann. El francés, por cierto, le tiene tomada la medida a los grandes de la Liga. Le hizo un gol al Barcelona y ayer su segundo del campeonato al Valencia. Fue con un disparo desde el vértice del área de Diego Alves, al que nada pudo hacer el brasileño tras desviarlo con la puntera Dealbert.
Restaban aún 35 minutos de partido, pero el Valencia siguió sin aparecer. Unai hizo una revolución en el once (seis caras nuevas) buscando que el equipo no perdiera intensidad por cansancio copero y el tiro le salió por la culata. A él y a los que piden más minutos.



