Gabinete madridista

Polideportivo | El nuevo Gabinete de Ministros

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efe

Nueve por uno del Atlético, Espanyol y Las Palmas. En la era Aznar 13-7 en títulos para el Real Madrid. Con Zapatero 18-4 culé

El 20-N las urnas electorales no sólo dieron un vuelco al panorama político español, también a los mentideros futbolísticos de La Moncloa. Si la mayoría absoluta del PP fue incontestable, la del Real Madrid en el nuevo Gabinete de ministros no es menos contundente. Nueve de ellos simpatizan con el Real Madrid, en un espectro que va desde el "hooliganismo" confeso del ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, a la moderada simpatía de las Anas, Pastor y Mato. Wert plasmó su madridismo en varios artículos en AS analizando la pérdida de popularidad del Madrid ("¿Por qué no nos quieren?"), el encontronazo entre Preciado y Mou ("El cojonudito español") y el fenómeno Cristiano ("¿CR9, objeto fóbico?")

Llama la atención que no concurran ministros barcelonistas, algo que se explica porque la cuota catalana la cubre Jorge Fernández Díaz, perico declarado. En el Calderón pueden presumir de su representante, hombre fuerte del Gabinete. Luis de Guindos, tecnócrata que alternaba los vaivenes del Atlético y los de Lehman Brothers, encaja a la perfección en esos versos del himno centenario de Sabina que rezan: "Y eso que no doy el tipo, del hincha que rompe piernas, por defender a su equipo".

Otros clubes representados serán la Unión Deportiva Las Palmas de José Manuel Soria, y el Valladolid, por cuyo campo, Zorrilla, se deja ver la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría. También el españolista Fernández nació allí.

El Real Madrid toma el relevo de la Real Sociedad como equipo más seguido por el Gabinete. En el Consejo de Zapatero había mayoría txuri-urdin: Ángel Gabilondo, Cristina Garmendia, Ramón Jaúregui y Leire Pajín. Seguidos por la culerada (Zapatero, Carme Chacón y Rosa Aguilar) y los merengues (Rubalcaba, Trinidad Jiménez y Valeriano Gómez). Un escalón más abajo, los atléticos Miguel Sebastián y Pepiño Blanco, y con representación testimonial Betis (Cháves) y Deportivo (Caamaño). Lo que se repite es el número de agnósticos: dos. Si con Zapatero Elena Salgado y Ángeles González-Sinde mostraban su indiferencia futbolística, en este caso son la taurina Fátima Báñez y el monárquico Pedro Morenés, más pendiente de rebajar el hándicap golfístico que de las evoluciones de Cristiano Ronaldo y Messi.

Otro dato a tener en cuenta es la cábala que advierte que el equipo del presidente de gobierno domina el mandato de éste. Si lo traducimos a datos numéricos se observa que durante la presidencia de José María Aznar, que va desde 1996 al 2004, el Real Madrid doblegó al Barcelona en el bagaje de títulos, con un solvente 13-7 para los de Chamartín. Además del número, la jerarquía de sus triunfos explica su dominio en el fútbol internacional con tres Copas de Europa y dos Intercontinentales, por una solitaria Recopa de los culés.

Por su parte, en la era de Zapatero (2004-11) el dominio azulgrana es demoledor: 18-4. Tres Champions, dos Supercopas de Europa y dos Mundialitos culés ante un par de ligas y una Copa blanca.

Se abre, por tanto, un reto mayúsculo en esta etapa con Mariano Rajoy al mando. Además del primordial desafío de generar empleo y reducir el déficit, el presidente y su Madrid tratarán de hacer buena la norma por la que el equipo presidencial triunfa durante su gestión.

Más allá de las primas de riesgo, de los dictados de Merkozy y las zancadillas de Goldman Sachs y Lehman Brothers, Rajoy tiene un nueva preocupación que reside en la pierna izquierda de Lionel Messi, en la derecha de Cesc y en la cabeza de Xavi. Él y su equipo. El de Gobierno, se sobreentiende.