Bielsa firma un fútbol de autor y desmonta al Sevilla
Muniain, inmenso, lidera a un Athletic grande en Nervión


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Hay entrenadores que juegan para ganar. Otros dirigen para dejar algo más: un sello. "Estamos obligados a eso", ha dicho alguna vez Guardiola, uno de tantos que escucharon ensimismados la doctrina de Marcelo Bielsa, el entrenador que pretendió el Sevilla y que ayer firmó como entrenador del Athletic una obra maestra. Es muy posible que este Athletic no gane ningún título, pero puede dejar huella. Y eso también cuenta.
Convencido casi con fanatismo de su estilo de caos organizado que entiende el fútbol como una batalla uno contra uno, y a lomos del fantástico Muniain, un futbolista que Del Bosque debería empezar a considerar para algo más que los Juegos de Londres, el Athletic demostró gusto y jerarquía en el Sánchez Pizjuán y reventó al Sevilla, que aguantó la primera parte como un boxeador fajador, pero que terminó exhausto y entregado al fútbol de extraordinario despliegue del Athletic, que no liquidó el partido hasta el minuto 71, pero que pudo llevarse para Bilbao un resultado escandaloso después de toda una vida, 18 años, sin ganar en Sevilla. El partido desnudó la propuesta de Marcelino, menos romántica y, lo peor, menos efectiva que la de Bielsa. Los últimos 20 minutos dejaron en muy mal lugar al Sevilla, que empató con el corazón de Navas pero que terminó como un equipo roto, enfermo crónico como parece desde hace años. Y todo sonó más exagerado por esa magia única que transmite Bielsa.



