"Para mí, Cristiano vino regalado por 96 millones"
Ochenta y nueve años contemplan a Pahíño, uno de los mayores goleadores de nuestro fútbol y del Real Madrid.


¿Cómo se encuentra?
¡Cargado de años! Aquí tengo El País, como cada día desde el 76, y tardo una hora en leer una página...
¿Sigue al Madrid?
Mire la tele que tengo ahí. Se ve como en el campo. Juegan de cine. A mí el que me gusta es Cristiano. Una vez en Vigo me hicieron un reportaje: El CR7 de la posguerra. Cuando me vienen diciendo que el ratón (se refiere a Messi) arrasa, miro para otro lado. Me pone nervioso. Y es bueno, pero no el mejor del mundo.
¿Quién lo es?
Cristiano desde que llegó. Yo ya lo veía en Inglaterra. Cuando mis amigos me decían que 96 millones era mucho dinero yo contestaba: "¡Eso es regalado, nos va a volver locos a todos!". Es un tío Hasta juega con la espalda, que le he visto.
A usted tampoco le faltaba gol. ¿Cuál era la mejor virtud de Pahíño en el campo?
Nunca le envidié el golpeo a nadie. Pero en aquellos tiempos, chaval, había que pegarle a un balón que pesaba un quintal, y más cuando estaba mojado. Y las botas ni le cuento.
Eran otros tiempos...
¡Y mire que le pegan a Cristiano! Porque no lo pueden parar. A mí me pasaba igual. Yo me tuve que retirar estando en el Granada por responder a una agresión. Me cayeron 12 partidos por mi fama de comunista. Eso también me dejó sin el Mundial de 1950.
¿Y esa fama?
Yo leía unos escritores comunistas que quitaban el sentido. Me traía los libros Ismael, un amigo de Las Ramblas.
¿Recuerda cuándo vio por primera vez a Di Stéfano?
¡En Bogotá! Que jugamos un verano como cuatro o cinco partidos con Millonarios.
¿Qué pasó?
Jugamos en Colombia, y luego en Caracas, y allí tuvimos un encontronazo.
¿La Saeta y usted?
Yo defendía a Joseíto y Di Stéfano a un compañero suyo. Y vino el árbitro italiano y dijo: "¡A la caseta los dos!". Y no se iba nadie. Y cuando nos fuimos después de un cuarto de hora, me estaba quitando la ropa y vinieron dos policías de paisano: "Tienen que volver a salir".
¿Y eso?
Supongo que allí había más de uno cagado de miedo por cómo se había puesto el ambiente. Los compañeros incluso dijeron que allí no se seguía jugando. Y el árbitro se retractó.
¿Sabe que este Madrid es el más goleador desde la 50-51?
Sí, pero mire nuestra foto: no había ni un extranjero. Y mire la de ahora, es complicado encontrar a un español.
¿Por qué salió del Madrid?
¡Mi mayor torpeza! Yo quería renovar por tres años, e Ipiña, que era el secretario técnico, me dijo de parte de don Santiago que con 30 años, y yo tenía 29, había la costumbre de renovar año a año. Y Helenio Herrera me quería para el Atleti, y Bernabéu vino otra vez: "¡A cualquier sitio menos ahí!
¿Su mejor recuerdo?
Bernabéu era muy amigo de un torero, Vicente Pastor. Y le hicimos un homenaje en la plaza de toros. Una buena corrida. Estaba un jovencito Antoñete y todo. Y José Manuel González, el defensa, se puso a esperar al becerro... Cuando salió ¡Nunca vi a nadie correr tanto!
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¿Usted toreó?
No, no Hice el paseíllo. Yo iba en la cuadrilla de Montalvo, con Molowny, mi mejor socio en el campo, y alguien más. Montalvo era un andaluz que presumía mucho. Y sí, se defendió.



