Inglaterra-FIFA: guerra por el Mundial y las elecciones
Dimisión de Lord Triesman y apoyo inglés a Bin Hammam


El conflicto de la amapola entre Inglaterra y la FIFA es el último episodio de una cruenta guerra en la que los ataques mutuos no han cesado en los dos últimos años. Todo empezó en mayo de 2010 cuando Lord Triesman, presidente de la FA y de la candidatura inglesa para el Mundial 2018, acusó, en una conversación grabada por el The Mail on Sunday, a Rusia y España de confabularse para comprar árbitros en Sudáfrica que beneficiaran a La Roja a cambio del voto español para Rusia en el Mundial 18. La FIFA exigió la dimisión de Triesman y esta se produjo el 16 de mayo de 2010.
Después de este incidente, basado en la locuacidad sin sentido de Triesman, y después de no ser elegida como sede del Mundial 18, Inglaterra se mostró dispuesta a apoyar, sin disimulo, a Bin Hammam en las elecciones a la presidencia de la FIFA que tendrían lugar en el pasado mes de junio.
Pero después llegó la inhabilitación de Hamman y eso se convirtió en una especie de cuestión de estado en las islas. La prensa inglesa empezó a publicar supuestos sobornos a cambio de votos en la elección del Mundial 18 en la que se señalaba hasta a un tercio del ejecutivo de Blatter en la FIFA. Algunas de estas acusaciones llegaron al Parlamento británico.
Fue en la misma sede legislativa donde el pasado 28 de mayo, Hugh Robertson, ministro de deportes británico, pidió la suspensión de las elecciones en la FIFA: "La campaña para la elección presidencial se ha convertido en una farsa. Con los dos candidatos acusados de corrupción todo indica que la elección debería ser suspendida".
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El pasado 1 de junio, el día que Blatter fue reelegido en el Congreso de FIFA, Inglaterra intentó frenar la designación, aunque nuevamente sin éxito. Fue David Bernstein, nuevo presidente de la FA, quien tomó la palabra para decir solemnemente: "Me han dicho que es mejor no hablar pero esta es una organización democrática. Estamos en una situación no satisfactoria. Una coronación sin adversario supone un mandato que no será objetivo. Por ello pido un periodo adicional para presentar otras candidaturas".
Pero su petición cayó en saco roto y Josep Blatter inició ese 1 de junio de 2011 su cuarto mandato con Inglaterra como abanderada de la oposición. Incluso David Cameron, primer ministro británico, sentenció días después: "La FIFA es una farsa".



