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El fútbol pierde a Pereda

Chus, símbolo de un Barça que pasaba hambre y héroe de la Eurocopa 64, falleció en Barcelona.

El fútbol pierde a Pereda
Santi Giménez
Subdirector de AS
Nació en Barcelona en 1968. Estudió Ciencias de la Información y Filosofía. En 1988 entró a trabajar en la revista Barcelona Olímpica, en 1990 en el diario Las Noticias. Tras cerrar ambos medios se incorporó al Diario de Barcelona en 1990, que no cerró hasta 1994. En 1994 entró en SPORT. Se incorporó al Diario AS en 2010, donde es Subdirector.
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Le tocaron vivir a Chus Pereda tiempos en los que jugar, y militar, como era su caso, en la causa blaugrana era terreno reservado a valientes. Él siempre lo fue. Incluso a última hora de la mañana de ayer cuando un cáncer acabó con su vida en el Hospital de Bellvitge. Esta tarde será incinerado en Barcelona y mañana se oficiará un funeral en su memoria en Medina de Pomar (Burgos), su pueblo natal. Tenía 73 años.

Pereda vivió en el Barcelona la época de vacas flacas de los años 60 (1961-1969) en las que el Madrid era un rodillo. De hecho, la única Liga y la única Copa de Europa de clubes de su carrera la ganó con el equipo blanco, en el año 58, después de haber destacado en el Indauchu. No cuajó en el Real Madrid y vivió cesiones a Valladolid y Sevilla antes de recalar en el Barça. Y en todas partes fue querido. Era de todos.

Muchos de los jugadores de esa etapa recuerdan esa época como la del 'hambre' porque apenas ganaban títulos. Parte del millonario traspaso de Luis Suárez al Inter sirvió para contratar a este veloz interior que podía jugar de extremo y que poseía un demoledor disparo con ambas piernas. Con el Barça ganó dos Copas (una de ellas la mítica 'Final de las botellas', ante el Madrid en el Santiago Bernabéu) y una Copa de Ferias.

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Pero si por algo se recordará a Pereda fue por su excepcional campeonato de Europa de selecciones de 1964. Sin duda, Chus fue el mejor jugador del torneo. Llegó en un momento dulce y fue decisivo en el que fue el primer, y durante muchos años único, éxito del fútbol español a nivel de Selección.

Será siempre recordado su partido en la final ante la URSS, donde marcó el primer gol y dio el pase a Marcelino en el segundo, aunque desde el NO-DO se empeñaran en que ese centro fue de Amancio con un montaje que no quedó aclarado hasta que el programa Fiebre Maldini demostró la verdad gracias a imágenes de la tele holandesa. Pero sin duda, su gran partido fue en la semifinal ante Hungría, la gran favorita, que cayó derrotada por un gol de cabeza de Pereda, el burgalés valiente. Descanse en paz.

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