Iniesta es un ángel
Por la mañana, Casillas colgó en su facebook una foto con Xavi, Llorente y Reina en plan 'colegas total'. Era la prueba fotográfica de la buena nueva. La tensión generada en el Clásico estaba enterrada y La Roja los unió. Y España ganó...


Don Andrés de La Mancha. Así quedó rebautizado para la posteridad desde la noche mágica del Soccer Stadium, con aquel gol inolvidable ante Holanda que cambió nuestras vidas para siempre. El pequeño Andrés ya es un hombre hecho y derecho, ha tenido un bebita preciosa (Valeria), ha mostrado su lado solidario con su bendita tierra manchega al patrocinar con sus recomendables vinos la camiseta del Albacete y no ha saciado ese hambre voraz que lo convierte en un futbolista formidable. Lo ha ganado todo, con España y con el Barça, pero quiere más. Ayer le tocó ejercer de bombero en el incendio del Sankt Gallen ante un Chile revolucionado que nos estaba, literalmente, pasando por encima. El Marqués Del Bosque vio que esto llevaba camino de convertirse en otro amistoso indigesto, como ya sucediese ante Argentina, Portugal e Italia. Su sola presencia cambió la dirección del viento. Iniesta teje, elabora, colabora, se ofrece, pide, amaga, la pone, dispone... Su actuación convirtió la empanada chilena de la primera parte en el huracán rojo de la segunda, que puso en pie a los miles de emigrantes y estudiantes españoles que poblaron las gradas del estadio suizo. El manchego de oro firmó el 2-1 y dio a Cesc Fábregas la asistencia del 2-2. Y tras el penalti de la gloria, un tal Seymour (el 19 es una 'joya') quiso rebañar el tobillo de nuestro héroe de Fuantealbilla. Esa vil y cobarde actitud encendió la mecha de la paz definitiva...
Amigos para siempre. Arbeloa llegó como una locomotora para defender al rostro pálido que mejor juega al fútbol en este mundo. Al madridista le pegaron un empujón que casi lo descoyuntan y en esas salió Busquets como un titán para ajustar las cuentas al agresor. Por un momento, los jugadores del Madrid y del Barça revivieron la triste pelea del Camp Nou, pero con la importante diferencia de que todos estaban en el mismo bando. El de España. Esa camiseta los ha unido a todos bajo el mismo escudo y el mismo sentimiento. Miles de aficionados se emocionaron ayer con este gesto. Todo ayudó. La llamada de Iker a Puyol y a Xavi y las palabras caballerosas del propio Xavi sobre Casillas en la víspera. Pero nada une más que el campo de batalla. La bronca del Sankt Gallen será recordada como la de La Paz del Puente Aéreo. Felicidades a todos.
Ojo a la defensa. Durante 45 minutos esta España no tuvo defensa. En ambos sentidos lo digo. Javi Martínez es un gran mediocentro, pero de central sufre. Alexis y Valdivia se aprovecharon hasta romper el partido. Pero la zozobra aumentó el nivel de exigencia y ahí sí apareció el equipo que lleva una estrella en su camiseta. No lo olviden.
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Camacho & Raúl. El 3-2 me ha emocionado como si fuese un partido oficial y eso me hace acordarme de los 'otros' que en su día lucharon por hacer grande a nuestra Selección. Me acuerdo de Camachito, que debutó con China como acostumbra. Ganando. Seguro que en 2014, nuestro macho ibérico de los banquillos la liará con esos diablos amarillos que ahora maneja. Y tampoco olvido a Raúl, subcampeón del Príncipe de Asturias. Capitán, algún día te darán ese premio. Para mucha gente, sigues siendo el Rey...
¡Viva España! La afición coreó ese cántico de moda cuando Cesc firmó el 3-2. Por cierto, gesto enorme del catalán al pedirle disculpas a Bravo por la fortuna del rebote en el poste. Esta España es una escuela de honor y de estilo. Qué orgullo.



