"Con ayudas como ésta nos vamos a levantar"
Mil lorquinos recibieron al Madrid en unas calles en reconstrucción


Pocas señales hacían indicar en la entrada norte a Lorca la catástrofe vivida. Sólo algún jeep del ejército circulando por las calles, varios bomberos apuntalando cornisas o los furgones de la policía nacional advertían el drama. Pero en la parte sur, en el barrio de La Viña, la situación se tornó dantesca. Edificios derruidos, personas deambulando por las calles y otras mirando impotentes sus viviendas, pertenencias de toda una vida, esperando a su derrumbe. Eso fue lo que pudieron ver desde el autobús los jugadores del Madrid antes de visitar el Ayuntamiento.
La visita del Madrid fue un paréntesis entre tanta conmoción social. Un millar de lorquinos se concentraron en la Plaza de España, frente al Ayuntamiento. Casi todos jóvenes. Había muchas otras ocupaciones en una ciudad en plena reconstrucción. Florentino, Pardeza y Butragueño fueron los primeros en bajarse del autobús. El presidente sonrió al ver una pancarta: "Florentino, compra el Lorca". Luego, se fundió en un abrazo con el alcalde Francisco Jódar.
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Los jugadores le siguieron. Casillas, Pedro León, Xabi Alonso... La plantilla al completo subió a la zona noble del consistorio. Florentino y Casillas estamparon su firma en el libro de honor. El resto de jugadores firmó también una camiseta y llegó el turno de los discursos en el balcón del Ayuntamiento (uno a uno, por precaución también por derrumbe). Casillas: "Ayudamos con lo único que sabemos hacer: jugar. Importa el gesto". Ramos: "Nuestro más sentido pésame a las víctimas". Pedro León, muleño: "Mi familia lo sintió allí. Estoy con vosotros, siempre nos animáis, hoy nos toca a nosotros". Y Florentino: "Lorca nos necesitaba y aquí estamos". El alcalde correspondió: "Aunque está todo caído, nos vamos a levantar con ayudas como ésta".
Tras el acto, Casillas y Ramos firmaron a algún aficionado que logró acercarse y la comitiva prosiguió. A la salida de Lorca el autobús volvió a parar junto a La Viña. El acoso de la gente, las carreras apasionadas, impidieron que los jugadores pudieran recorrer el barrio a pie. Sólo Casillas, Ramos y Cristiano cambiaron el autocar por una furgoneta para visitar el Hospital Virgen de la Arrixaca, donde vieron a dos niños de 4 y 6 años cuya madre murió tras conseguir salvarlos. Es sólo un capítulo más de la pesadilla que vive Lorca. Un dolor que el Madrid intentó amortiguar con su presencia.



