"La Quinta surgió por el coraje y la valentía que tuvo Di Stéfano"
En marzo se cumplieron 25 años de la primera Liga que ganó la Quinta del Buitre, el grupo de futbolistas más exquisitos que salieron de La Fábrica para marcar una época en Madrid.


¿Cómo ganó la Quinta aquella primera Liga en el 86?
Hubo un partido clave ante el Barça. Quedaban seis jornadas para el final y ganamos 3-1 en casa. La victoria daba dos puntos y nos fuimos a 8 o 10. Remontamos un 0-1 marcando los tres en los últimos 30 minutos. Fue algo emocionante.
¿Con qué Barça rivalizaba el Madrid de aquellos años?
Entonces estaban Archibald, Venables, Lineker, Maradona algo después. Pero cuando yo subí en febrero del 84 se estaba terminando el ciclo de los equipos vascos. La Real y el Athletic habían ganado las Ligas del 80 al 84. Luego el Barça ganó otra y empezó nuestro ciclo.
¿Cómo era aquel Castilla del que salió la Quinta?
Allí coincidimos juntos sólo unos tres meses. Algunos de nosotros nos llevábamos dos años. En septiembre del 83 no existían los móviles. El primer partido de Liga (en Segunda) lo jugamos en Algeciras (1-0). Yo fallé cuatro o cinco goles lamentables. Desde la estación de tren llamé a mi padre. Le dije: "Tenemos un ocho que es un espectáculo". ¡Era Martín Vázquez! El equipo era Ochotorena, Juanito, un lateral que tuvo una lesión grave de rodilla y que estuvo a punto de subir al primer equipo en la etapa de Boskov...
¿Gente olvidada?
Este Juanito, que era dos o tres años mayor que yo, había jugado en el Calasancio también (equipo del colegio de Butragueño), y gracias a su padre yo terminé en el Madrid. El Atlético me había querido fichar, y como su hijo jugaba en el Madrid y conocía a gente él intervino y les dijo: "No puede ser, este se va al Atlético y no se puede consentir. Hacedle una prueba a fondo".
¿Quién más había?
Los centrales eran Pérez Durán o Martos y Francis, un líbero tremendo. Con Di Stéfano fue a hacer la pretemporada.
¿Dónde terminó?
Creo que en el Tenerife o en el Espanyol. Era técnicamente muy bueno Y el lateral era Ángel Martín, que jugó mucho en Osasuna.
¿Y el centro del campo?
Era el lujo total. Sanchís en el centro, Míchel por la derecha y Martín Vázquez por la izquierda. Y en casa, arriba jugábamos De las Heras, Pardeza y yo. Y fuera de casa Amancio cambiaba y hacíamos un 4-4-2 y jugaba Juliá, un delantero centro fuerte y yo. A veces metía a Blanco Vila en el centro del campo, o a Sánchez Candil Y más o menos ese era el equipo.
¿Cuánta gente iba a verlos?
Jugábamos en el Bernabéu y venían una media de 15.000 o 20.000. Ese año se ganó la Liga en Segunda. En el sexto partido jugamos aquí contra el Atlético Madrileño, que también estaba arriba, y el club contrataba el número de porteros en función del partido, y no abrían todas las puertas. Pues empezamos a jugar y no paraba de entrar gente. Minuto 10, y venga a entrar gente... Acudieron 65.000 personas y ganamos 6-1. Aquel equipo jugaba muy bien. Y empezó una corriente de opinión y Julio César Iglesias escribió un artículo.
¿Recuerda dónde estaba cuando lo leyó?
Realmente no Él nos llevó luego a su programa en RNE. El programa terminó igual que el artículo. Algo así como: "Señor Di Stéfano, le doy 10 minutos para que suba a estos chicos al primer equipo". Y parece que Alfredo lo llamó después: "¿Tú crees que si los subo la gente lo va a entender?".
¿Cómo fue aquel primer viaje suyo a Cádiz?
Mi compañero de habitación fue Pardeza. Mi padre quería ir, pero claro, estaba tan lejos Yo le dije: "Hay dos posibilidades, que juegue y que no juegue. Como juegue, te vas a morir. ¡Llevas esperando esto toda la vida! Él es socio desde 1943 y yo desde que nací
Y fue.
Sí. Estuvimos en el hotel Bahía y pasé todo el día del partido con él Luego ocurrió lo que ocurrió: dos goles y victoria. Yo entré porque se lesionó Sanchís. En el descanso, Di Stéfano se le acercó, le preguntó y luego se volvió hacia mí: "¡Nene, a calentar!". Y me fui al campo. En aquella época no se viajaba con preparador físico. Y salí solo y bastante tranquilo.
¿Le dijo algo antes de salir?
Me llamó y me dijo: "Juega detrás de Charli (Santillana) y buscá los huecos, buscá los huecos". Y ya está.
¿Qué importancia tuvo Di Stéfano para la Quinta?
Toda Sin el coraje y la valentía de Di Stéfano no habría surgido la Quinta. Y luego la continuidad que nos dio Amancio, que fue el siguiente técnico y que antes nos había dirigido en el Castilla.
¿Qué le diría a su nieto si dentro de 15 años le pregunta: "¿Abuelo, qué fue la Quinta del Buitre"?
Era una manera de entender el juego, sí, un grupo de jóvenes que en un momento concreto de transición en España
Bueno, ustedes tenían casi todos un origen conservador y en España se afianzaba el PSOE.
Pero era un país que se abría al exterior, que soñaba con crecer y con abrirse al mundo. A fin de cuentas nosotros, que representábamos al Madrid, también estábamos en esa línea. El club llevaba mucho tiempo sin conquistar un torneo internacional. ¡El último había sido en el 66! Fue una de las etapas más bonitas del Madrid, y no por nosotros, sino por la conjunción de veteranos y juventud.
¿Cómo encajaron?
Eran nuestros papás y nosotros los hijos que llegaban. Ellos personificaban los grandes valores del Madrid y nosotros estábamos bajo su paraguas, intentando ayudar. Y además llegaba Mendoza, que también generó mucha ilusión y que fichó a Hugo Sánchez, Gordillo y Maceda, para mí tres pilares.
¿Qué se hacía en aquella cantera que no se haga ahora?
En aquella época, Madrid, Barça y Atlético eran los mejor estructurados. Ahora todo el mundo tiene una buena cantera. Pero hay otra cuestión. Antes había dos extranjeros, y por lo tanto sólo competías contra el mundo para esas dos plazas. Ahora compites con todo el planeta, contra Ronaldo, Higuaín, Özil, Adebayor, Rooney...
Descríbame de manera concisa a sus compañeros de la Quinta: Martín Vázquez.
Era el mejor de todos nosotros, en cuanto a potencial y a acumulación y variedad de recursos. Le pegaba con la derecha, con la izquierda, tenía visión de juego, pase en corto, en largo, uno contra uno, le pegaba bien a la pelota y era goleador, cabeceaba bien, podía jugar por derecha e izquierda
¿Sanchís?
Tengo una anécdota con él aunque él no lo reconocerá. En su primera temporada jugó en el medio por la derecha. Un sinsentido. Yo le decía: "Manolito, tú eres central, olvídate". Él me decía: "Tú no tienes ni idea de fútbol". Y jugó de central toda su vida aunque él no quería.
¿Míchel?
Fue muy inteligente. En las inferiores jugaba de mediocentro y la primera temporada en el Madrid con Amancio jugó de interior zurdo. Luego encontró acomodo en la derecha y supo adaptar su juego para convertirse en uno de los mejores jugadores en la historia del Madrid en esa posición. Socialmente no tuvo el reconocimiento a su juego.
¿Qué hablaron en el vestuario cuando se fue del campo de motu proprio ante el Espanyol?
Nos extrañó. Ese día quedamos campeones de Liga. Pero fue el jugador que mejor ha centrado desde la derecha en el Bernabéu de lo que yo he visto.
¿Y Pardeza?
Tuvo mala suerte. Cuando yo llegué a la cantera del Madrid las dos estrellas eran Míchel y Pardeza. Eran las dos perlas.
¿Cómo era la relación de la Quinta con Mendoza?
Fantástica, incluso en lo personal. Tenía un gran encanto. Era un hombre con magia, muy elegante, ingenioso Un tío con mucho mundo y con habilidad para tratar con la gente.
¿Tenía sus preferidos?
Crecimos con él y apostó por nosotros. Muchos equipos importantes preguntaron por nosotros y no nos dejó ir.
¿Por qué se deterioró su relación con Martín Vázquez?
Siempre le tuvo mucho cariño, pero en las relaciones humanas hay épocas sombrías.
¿Qué técnico cree que marcó más a la Quinta del Buitre?
La época más bonita fue la primera. Dos Copas de la UEFA, tres semifinales de la Copa de Europa y cinco Ligas en cinco años. Los tres entrenadores de esa época fueron Molowny, Beenhakker y Toshack.
¿Y la dinámica de juego?
No siempre jugábamos igual. Con Amancio jugábamos un 4-4-2. Con Molowny casi un 4-3-3, aunque Valdano solía ayudar mucho a la media y se descolgaba de Hugo y de mí. En aquella época jugaban Míchel, Gallego y Gordillo en la media. Luego, cuando llegó Toshack jugábamos un 5-3-2 con dos laterales que subían mucho.
¿En qué momento jugó la Quinta mejor?
El mejor periodo fue con Jankovic, el año de las semifinales ante el PSV. Ganamos Liga, Copa y caímos ante el PSV después de haber eliminado al Nápoles de Maradona, al Oporto campeón de Europa y al Bayern, que nos había eliminado el año anterior. Nos merecíamos pasar. ¡Ese era nuestro año, la verdad!
¿Lo del Milán fue una cuestión sobre todo psicológica?
No, el Milán era mejor equipo que nosotros y tenía a Sacchi, que cambió el fútbol y en siete años llegaron a cinco finales, estando un año sancionados.
¿Cuándo se dio cuenta de que la Quinta terminaba?
Cuando yo pasaba de los 30 y la gente llegaba con vigor.
¿Notó celos en Santillana cuando usted llegó?
No Fue un señor. Cuando hablamos de los valores del Madrid, eso es un ejemplo. No se imagina cómo me trató. Luego yo lo intenté con Raúl.
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¿Era Hugo envidioso como jugador?
Jugué con él siete años, y fue junto a Míchel con el que mejor me entendí en el campo. Era un competidor implacable, pero fundamental para nosotros. Yo jugaba, no voy a decir que para él, pero casi. Se ofrecía de maravilla. Y me alegraba mucho cuando marcaba porque sabía de la importancia que eso tenía para el equipo. Esa es la idea. Sentirse del Madrid...



