Un Málaga incapaz ante 10
El Depor se quedó con uno menos por una discutida expulsión de Laure. Gol anulado a Seba por una falta de Rondón a Aranzubía. Sexto empate seguido


El Málaga tiene su tarrito de lágrimas a punto de explotar y el Deportivo ni necesitó echar mano del talento de Valerón para pescar su sexto empate consecutivo en La Rosaleda, un campo talismán donde no pierde desde el 5 de marzo de 2000. El equipo de Pellegrini, nervioso, espeso, sin ideas, precipitado, atropellado y descoordinado no fue capaz de hacer sufrir a un rival que se quedó con diez jugadores en el minuto 44 cuando Pérez Lasa expulsó a Laure por acumulación de amarillas. Los gallegos, rocosos, serios y ultradefensivos tenían claro lo que querían, sumar un punto y que un rival directo en la zona fantasma de la tabla pierda dos. Resultado, se mantienen los cinco puntos de distancia entre ambos combatientes.
El comienzo de la partida ofreció una novedad muy interesante. la presencia en el once titular de Juan Carlos Valerón, casi a petición popular. El canario, reclamado por la afición y sus propios compañeros salió desde el inicio y nos dejó un par de pinceladas de su indudable categoría, aunque fue el sacrificado cuando Lotina, tras la expulsión de su jugador, decidió recomponer su estrategia con la entrada del paraguayo Morel.
Los hombres de Pellegrini salieron dispuestos a resolver por la vía rápida, con mucho ruido, pero con escasez de nueces. Cinco saques de esquina en apenas 25 minutos, pero sin nada que ofrecer, sin nada que explotar, con poco que rascar. Hubo que esperar hasta el minuto 27 para ver algo de interés, una formidable dejada de Seba deja sólo a Rondón. Cuando la grada cantaba el gol, vio con estupor como el violento disparo del Gladiador se fue por encima del larguero, la respuesta del azteca Guardado fue inmediata y la contra de Seba, detenida por Aranzubía, dejó para la historia el minuto más brillante de un partido rabiosamente insípido.
Gol anulado y expulsión. Eliseu, que se las tuvo tiesas con el malagueño Juan Rodríguez, ayer motivadísimo, vio su quinta tarjeta amarilla, lo que le confirma como el 'mejor amigo de los árbitros'. El abanico de sosería, variopinto y por desgracia multicolor dio paso a dos acciones marcadas por la polémica. En el minuto 42, el árbitro guipuzcoano anuló un discutido gol a Seba Fernández. El remate de cabeza del uruguayo, desde fuera del área, fue impecable, pero el tanto no subió al marcador por una falta de Rondón sobre Aranzubía. Tres minutos después Eliseu fue objeto de falta. Mientras el luso se retuerce en el suelo, Laure parece increparle de manera abrupta. Por eso Pérez Lasa le sacó la segunda amarilla que, acumulada a la que ya tenía por agarrar a Apoño seis minutos atrás, se convirtió en roja. De esta manera, el Depor se quedó con diez jugadores. Una ventaja que el Málaga no supo aprovechar.
El segundo acto dejó estupefacta a la parroquia local. ¿Quién era el que tenía uno menos el Málaga o el Depor? Porque fueron los coruñeses quienes salieron con agresividad, esa que el Málaga de Pellegrini es incapaz de mostrar. La oportunidad fue de los visitantes. Xisco, casi en un mano a mano con Caballero. Disparo bien detenido por el ex cancerbero del Elche. Poco más que contar. La eficacia del entramado defensivo propuesto por Lotina dio como resultado que sólo un misil lejano de Apoño, como siempre incombustible y tirando del carro (minuto 59) sea digno de ser considerado como 'ocasión de gol'.
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El Málaga estaba maniatado. Rondón jamás pudo con Lopo y, en su defecto, con Colotto; Portillo no desbordó, Duda no centró y sólo Seba creaba problemas. Y Pellegrini, incapaz de leer el partido y empecinado en una propuesta que está llevando al Málaga al desastre, buscó los revulsivos de siempre con los cambios de siempre... y los desastrosos resultados de todos conocidos.
El Depor se enrocó. Daba por bueno el empate, pero buscó el factor sorpresa en una buena acción de Guardado, casi al final. Reparto de puntos. Bueno para el Depor, malo prara el Málaga.



