Europa y el efecto Ghubn
El Málaga se juega la vida y el Espanyol mira para arriba


Desde que Abdullah Ghubn arengase a la plantilla del Málaga con el ya mítico "teneis que ser unos killers", en el transcurso de un almuerzo, las cosas parecen distintas. El equipo sigue en descenso, pero ha detenido su caída. El ánimo es elevado y las primas prometidas, 50.000 euros por punto acumulado si se elude el descenso, un estímulo más para una plantilla que está comprometida y que se sintió un poquito liberada tras el trabajado triunfo obtenido en Anoeta contra la Real Sociedad. Hoy el Espanyol será la prueba del algodón para medir si el directivo jordano es el talismán que llevaba tiempo buscando Manuel Pellegrini.
El Espanyol no entiende de fetiches y sí de trabajo bien hecho. Mauricio Pochettino ha hecho debutar esta temporada a ocho canteranos (serían nueve si hoy se estrena Isaías) y tiene a los pericos clasificados en zona europea, llegando a mirar de reojillo a una Champions de la que llegó a ser ilustre inquilino. Aunque ha bajado su admirable pistón, ha sabido sobrevivir a los traspasos de Víctor Ruiz (vendido por seis millones al Nápoles) y Dídac (traspasado al Milán por tres kilazos, más otros tres por objetivos). La apuesta por la base es la que primero ha salvado y después elevado a los barceloneses. Con Juan Ramón Muñiz, debutaron once canteranos; este año sólo han sido dos (Recio y Cala).
Con motivo de la baja del talentoso Callejón, por acumulación de amonestaciones, parece que será el ilustre Sergio García quien aglutine sobre sus espaldas los sueños espanyolistas de fulminar el 'efecto Ghubn' o si lo prefieren el 'efecto killers'.
Si gana el Málaga no burlará el descenso, pero tendrá cimientos sólidos para salir del hoyo; si vence el Espanyol, la Europa League será 'casi suya' y a lo mejor se quita el tembleque de aspirar a 'algo más'. El cara o cruz está servido en un partido con muchísimo que contar y aportar.
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