El mal perder del Inter no ensució una gran jornada
Reinó la deportividad en Arona


Dos días de torneo llevamos vividos en Arona y todo han sido muestras de deportividad, como en todas las ediciones. Por eso, sorprendió más aún el comportamiento del Inter en su despedida, tras haber sido incapaz de sumar una victoria.
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La impotencia de verse fuera de la competición sacó de sí al entrenador del equipo nerazzurro y, como consecuencia, a sus jugadores. En la segunda parte contra el Barça (iban 1-1 y necesitaban ganar), los chicos se hincharon a dar golpes muy feos. Urizar Azpitarte dirigía el encuentro y tuvo que recurrir a la exclusión en tres ocasiones (no se expulsa a los jugadores, se les saca fuera dos minutos): una a Melkam y dos a Justice, reincidente. Algo que no había pasado en ninguna edición. "Lo que ha pasado con el entrenador es un mal ejemplo para los chicos. Estos torneos son para divertirse y no para hacer estas cosas. No había razones para esas quejas. Con el resto de equipos da gusto tratar", dijo el árbitro vizcaino.
Al técnico del Inter no le gustó la actuación del árbitro y comenzó a gritar "Barça a la final" contra los asistentes. Quejas que trasladó después tanto al árbitro como a la organización. Un borrón que contrasta con las grandes ovaciones que se llevaron cada uno de los equipos eliminados, tanto de la afición como de los otros equipos. Este sí es el espíritu de Brunete.



