Cristiano estrena el AVE
El partido del desagravio mantuvo al personal en vilo hasta que Cristiano cogió su fusil, tiró del carro como profetizó AS y firmó los goles que mantienen al Madrid en la lucha con ese Barça que juega a la hora que le viene en gana. ¡Villarato!


Ese portugués... Pues sí, qué bueno es. Hay gente que todavía echa en falta un gran partido de Cristiano ante un Barça o un Milán. Pero el Valencia es un señor equipo y el 7 ejerció su liderazgo con grandeza y goles determinantes. Fue el que inauguró el AVE Madrid-Valencia (previsto para el día 19). Tiró del carro, imaginó estampas bellas para el espectador (ese taconazo al poste al borde del descanso vale la entrada de un partido), firmó dos golazos que valen tres puntos (de sutura y de impulso emocional) y puso a prueba los reflejos de Guaita, ese portero gigantón que quiso ser karateca y terminó siendo un muro que alejó al Madrid de la goleada. Cristiano necesita partidos así para liberar su ansiedad por ser el mejor jugador de este convulso mundo. En el Camp Nou sufrió un pisotón de Villa en el minuto 1 y un penalti de Valdés no señalado que le alejaron del foco del éxito. Pero ante su gente exorcizó sus demonios y fue de nuevo el aval bancario del Proyecto Mourinho. El crack cerró parte de las heridas que dejó el Clásico. Sus 16 goles le ponen por delante en la carrera con Messi. O sea, que Cristiano está dispuesto a mantener el pulso. Demolition Man.
Cantera. Con todo por decidir, Iker Casillas Fernández le sacó a Mata una mano de PlayStation. El Valencia hubiera visto otra película si esa acción sacada de la cantera madridista hubiese terminado en gol. Iker es más decisivo de lo que la gente piensa. No me acostumbro a contemplar sus milagros con espíritu funcionarial. Casillas es medio Madrid. O Madrid y medio. ¡Qué parada, chico!
Mou, ¿qué te sucede? Desde el Camp Nou, parece otro. Algunos me preguntan qué le dieron de comer al portugués en el hotel de Barcelona, de la cadena del mítico Joan Gaspart. Mou está como cohibido, frío, ausente. Mourinho, queremos que vuelvas a ser tú. Con tus virtudes y tus defectos. Un día nos contarás que pasó en Barcelona. Es un misterio a la altura del de El triángulo de las Bermudas. Vente arriba, míster.
Albeldazo. Entre el hombro y el brazo. Tarjeta discutible. A la calle por ser la segunda. Seguro que no le ayudó que se pasara la semana hablando de que al Valencia le atracan en el Bernabéu. Cuando ha sido al revés, ha guardado silencio. Tristante Oliva te lo puede explicar, David.
Noticias relacionadas
Benzema, atento. No me entusiasma un trivote en el Bernabéu, pero la decisión fue quizás más motivada por castigar a Benzema que por precauciones tácticas. Karim es un indolente y en el Camp Nou fue una sombra con botas. Mou necesita un nueve que presione arriba, que muerda, que sea de rompe y rasga. Y Benzema, ni rompe ni rasga. Cada partido que pasa, la figura de Higuaín se agiganta. ¡Maldita hernia!
Puntuales. Al Valencia se le agradece su puntualidad y su esfuerzo por estar desde la víspera en Madrid, cogiendo carretera y manta en autobús. Me abrasan indignados con la guardiolada de ayer los amigos de Torrox y la pequeña Natalia (Málaga), el abuelo de Trujillo y su nieto Alfonso, La Fábrica de Adamuz, Villa del Río, Nueva Carteya, la pequeña Mar y la Peña Lucena, Sorvilán de Granada, Mejor Club del Mundo (pancarta de apoyo a Mourinho incluida), la Peña Oscense, la de Baza, Juanito de Barcelona, Darkko y sus jabatos de La Octava de Bilbao y el chiringuito El Bernabéu de Conil. ¡Estamos a dos puntos! Aquí nadie se rinde.



