Mourinho no rota

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Mourinho no rota

Mourinho no rota

jesús aguilera

Históricamente Mourinho prefiere mantener el mismo once cuando ha decidido quienes son los mejores. Por primera vez, en mucho tiempo, el Madrid se recita de memoria.

El madridismo empieza a debatir la necesidad de rotar un once que el domingo pareció cansado o que, según otras versiones, prefirió dosificar sus fuerzas en una segunda parte sin el dinamismo habitual. En cualquiera de los dos casos, se está hablando de lo mismo: el valor real de la plantilla que se ha puesto en manos de José Mourinho. ¿No se rota porque los titulares deben crear automatismos o porque no hay fondo de armario?

Históricamente Mourinho prefiere mantener el mismo once cuando ha decidido quienes son los mejores. Al llegar al Chelsea afirmó que "un entrenador no debería necesitar más de tres meses para conseguir que el equipo juegue como él quiere" y la afición aprendió a recitar un once titular que se repitió en la mayoría de ocasiones durante dos largas temporadas porque los Lampard, Terry y compañía le dieron bien pronto lo que él quería. El nivel de ese once era tan alto y consistente que era muy complicado desbancar a uno de ellos. Pero en esos dos años, los mejores de 'su' Chelsea, cayó en sendas semifinales contra el Liverpool (Liga de Campeones en el 2005 y de Copa en el 2006) bajo acusaciones en los medios de haber "quemado" a sus mejores futbolistas. Ganó las dos Ligas de esa temporada con una gran diferencia de puntos que había almacenado durante meses antes de acabar la competición.

El Inter.

Cuando llegó al Inter se encontró con un equipo que había obtenido tres Ligas seguidas pero sin Copas de Europa desde 1965 y limitado, como reflejaba sus mediocres apariciones en la Champions. En su primer año cayó eliminado por el Manchester en los dieciseisavos de final y Mourinho se contradijo: "Para crear un equipo hace falta tiempo". En realidad, fue una derrota que le sirvió para convencer a Moratti de la necesidad de reestructurar la plantilla porque sus constantes cambios de sistema (del 4-3-3 al 4-4-2 y hasta un 4-2-4 aventurero) y en el once no escondían las debilidades. En 2009 llegaron Etoo, Lucio, Milito y Sneijder tras la marcha de Ibrahimovic y, a media temporada, tras vencer con nueve futbolistas al Milán por 2-0 admitió que, por fin, "este es ahora mi equipo, hecho a mi imagen". El once se empezó a repetir con asiduidad y ganó la triple corona.

El Chelsea, en una liga muy física y sin parones, notó los efectos de la falta de rotaciones, pero el Inter supo aguantar con poco banquillo. En España, Mourinho prefiere apostar de momento por un once fijo. "Una cosa es un equipo en construcción y otra un equipo ya hecho en el que cambias cinco o seis jugadores y la filosofía no se altera", reconoció en septiembre.

Explicaciones.

"Es normal que el entrenador de un equipo 'ya hecho' haga cambios. Otra cosa es uno en construcción en el que tienes que intentar dar estabilidad pese al riesgo de que los jugadores noten el cansancio. Ahora prefiero la construcción y la estabilidad".

Mourinho cambiará el once en la Copa. Dará descanso a Cristiano, Carvalho y Khedira. Es la oportunidad para los no habituales. Pero, si nos guiamos por la historia, tendrán pocas más porque no cede protagonismo al banquillo. Lo explica en su libro Mourinho, por qué tantas victorias. Argumenta que no es partidario de rotar si no es en la segunda parte de la temporada. Y algo curioso: administra los descansos durante los partidos, bajando el ritmo del equipo cuando la ventaja es clara. La posesión por la posesión, con el único objetivo de descansar. Esto es posible si el equipo está bien entrenado en términos de fútbol posicional.

Entre los afectados, Albiol y Arbeloa han participado cuando hay ausencias, pero ¿debe el Madrid moldear talentos poco maduros como Pedro León o Canales? Lass crea dudas, el otro Diarra está físicamente limitado y Granero tiene que dar un salto de calidad.