¡¡¡Manda webbos!!!
En las gradas de San Siro, 2.000 tifosi españoles no daban crédito al arbitraje del tal Webb. Toñín El Torero y los amigos de la Peña Barajas estaban indignados. Pero el Madrid reaccionó con grandeza. Benzema, enorme, facilitó el 2-2 salvador.


Exhibición. Durante muchos minutos asistimos a un baile de cisnes vestidos de blanco que organizaron un homenaje al fútbol con un juego imperial, que llegó a silenciar la caldera de San Siro. Un Madrid de jara y sedal, capaz de cercar al Milán contra ese portero con pinta de salir de un partido de solteros contra casados: Abbiati. En veinte minutos, el resultado pudo ser ese 0-5 que a los madridistas de mi generación todavía nos escuece recordando los tiempos del Milán de Sacchi, Güllit y Van Basten. El juego era tan bello y vistoso que daban ganas de pedir bises a los hombres de Mourinho, como en los conciertos de rock. El gol de Higuaín fue el premio a una obra maestra. Gol 700 en Copa de Europa. Di Stéfano, Puskas, Jensen, Losada, Guti y Beckham preceden al Pipita con sus goles centenarios. Al descanso, nos íbamos a las duchas orgullosos por ver al Madrid recuperar su sitio en el principal trono de Europa: el del prestigio.
Y llegó Webb... El problema de este bendito deporte es que está en manos de un colectivo empeñado en destruirlo con sus necedades. El tal Webb debió ser retirado del arbitraje tras permitir la patada ninja a Xabi Alonso sin que De Jong pagase condena por ello. Anoche, el tal Webb se rió de nuevo de un equipo español. Perdonó la expulsión a Gattuso, a Abate y a Inzaghi (¿no es expulsión empujar por detrás con mala fe a un rival con los dos puños cerrados y sin opción de jugar la pelota?). Webb, con esa sonrisa de tipo sobrado que sabe que se va a ir del pub sin pagar las copas por ser quién es, dio a entender que el arbitraje moderno consiste en manejar el Reglamento como si fuese una tortilla al gusto. Lo que no sabía es que Inzaghi iba a aprovechar su indulgencia para firmar el inaudito 1-1, tras una cantada a coro entre Pepe y Casillas. Webb debió pensar: "Tengo que terminar esta obra". Y como se acompaña de linieres bien adiestrados por la UEFA, concedió el 2-1 del inmortal Inzaghi (¡vaya con el abuelo de 37 años!) en fuera de juego por más de metro y medio. Y el tal Webb, partiéndose de risa. En el palco de San Siro estaba Platini. O sea, Platinato.
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ESPAÑOL. Recalco en mayúsculas la nacionalidad de Pedro León porque su gol heroico y salvador (que además vale la clasificación para el cruce de octavos) se convierte en el primer gol español que firma un jugador nacional en los 14 partidos oficiales que han jugado los blancos entre Liga y Champions. Pedro, eres un león. Eres el orgullo de los peñistas de tu pueblo, Mula, y de Talayuela y Carcaboso (Cáceres), Alcora, Abarán, Los Rosales, Ocaña, Alcoba, La Bañeza (¡ánimo Pepe Blanco!), Sant Cugat del Vallés y Lope, de Puertollano.
'Il Real'. Se lo escribo en italiano. Pese a Webb, vimos "a la squadra piu forte dil mondo". No precisa traducción. Va por ti, árbitro. ¡Manda webbos!



