La alcaldesa marca la pauta del nuevo estadio
Un máximo de 18.000 espectadores y será en suelo privado

El Levante ya tiene en su poder el convenio de colaboración para la reordenación urbanística de los terrenos donde se ubica el Ciutat de València y la construcción de un nuevo estadio. O lo que es lo mismo, la recalificación de Orriols y la posibilidad de levantar una nueva casa donde jugar. Con la firma de ayer, la entidad granota da un nuevo paso para su supervivencia, adquiriendo la garantía de que podrá hacer frente a la deuda contraída con los acreedores y que tendrá que subsanar en los próximos cinco años. Justo el tiempo que tendrán también de margen para vender el actual estadio y, en teoría, tener listo su nuevo coliseo. Como aseguró el presidente levantinista, "posiblemente hoy (por ayer) sea uno de los días para enmarcar en la historia del club".
Aunque desde el pasado 24 de septiembre donde el pleno del Ayuntamiento aprobó este convenio se tenía la garantía suficiente se tenía que rubricar con las firmas de las partes, acto que tuvo lugar ayer con la alcaldesa Barberá y Quico Catalán en representación del consistorio y el Levante. El presidente calificó este convenio como "una garantía y un aval para que, aún más, se crea en el presente y el futuro de este club".
Barberá quiso felicitar ayer al Levante por "la consolidación deportiva" de la entidad. Además, habló de la condición que ha puesto el Ayuntamiento para la construcción del nuevo estadio: "Que tenga entre 15.000 y 18.000 localidades que es lo que necesita la ciudad para realizar eventos culturales y de ocio como conciertos y demás". Lo que también comentó Barberá fue que "el Levante propondrá la ubicación y la financiación del nuevo estadio, aunque con casi toda seguridad tendrá que ser en algún terreno privado ya que públicos no hay demasiados".
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"No habrá problemas para la financiación"
Ahora, el Levante tiene por delante un largo recorrido en el que tendrá que elaborar una hoja de ruta para la venta del actual estadio y la construcción del nuevo. El presidente azulgrana dijo ayer que "es una pena tener que dejar nuestra casa, pero no hay otra solución", al tiempo que quiso dejar claro que "queremos tener nuestra propia casa y no se contempla otra cosa que no esté en este convenio, aunque no sabemos lo que puede pasar dentro de cinco años y no renuncio a compartirla con el Valencia ya que igual en un futuro somos nosotros los que llamamos a su puerta". A lo que no se aventuró es a hacer números pero garantizó que "para ese momento igual llegamos con dinero en la caja, pero aún si no es así no habrá problema para la financiación del nuevo estadio".



