Gay aísla al grupo del pesimismo general
José Aurelio Gay sabe que el ambiente de contestación social a la cúpula del club, las últimas polémicas y la desconfianza general están afectando demasiado a los jugadores. En una reunión en el vestuario, trató de mentalizarlos para elevar su rendimiento por encima de los problemas.

Una reunión de media hora en el vestuario entre José Aurelio Gay y sus jugadores abrió la semana de trabajo previa al choque con el Athletic y le sirvió al técnico para intentar elevar el umbral de confianza del equipo y pedirle que se aísle del ambiente de pesimismo que rodea al Real Zaragoza. Gay empieza a hacer de sus diálogos terapéuticos con la plantilla una parte ya habitual del trabajo y, después del empate con el Sporting (2-2), el conflicto sobre su futuro y el desmayo del Ciudad de Zaragoza, intentó ayer impermeabilizar a los jugadores contra el entorno y preservar su mejor condición para elevar el vuelo en la Liga.
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Este Zaragoza vive en medio de un huracán de desesperanza y pesimismo que le está recortando las posibilidades que tuviera de salir adelante tras un arranque muy pobre de la competición. Gay ha detectado hace semanas que la entereza de muchos futbolistas se resquebraja bajo la presión del entorno y que eso afecta a su rendimiento de manera notable. Incluso los más veteranos están sorprendidos del ambiente tan cargado en el que se maneja el equipo.
Debajo de las últimas polémicas, del enfrentamiento de Agapito Iglesias con la prensa a cuenta de los cambios en el banquillo y el club y de la creciente atmósfera de fractura social que se aprecia en las gradas, hay un equipo que trata de salir adelante con muy pocas armas. El lastre psicológico multiplica los problemas deportivos. En los amistosos del miércoles pasado con Huesca y Teruel el equipo quedó retratado en la vulnerabilidad de su estado, por si hubiera algún matiz que no hubiera expuesto ya la Liga. Gay quiere atajar el proceso de derrumbe interno y extender a todo el vestuario su presencia de ánimo y la de algunos jugadores que, con mayor o menor acierto, tiran del carro. La mejor terapia, claro, será ganar.




