Inglaterra | Queda el visto bueno de la Premier

El Liverpool cambia de manos

Acepta una oferta del dueño de los Boston Red Sox, contra el criterio de sus propietarios

Getty
Guillem Balagué
Redacción de AS
Actualizado a

El Liverpool está a punto de cambiar de manos tras veinticuatro horas extraordinarias, quizás las más extrañas de la historia del club. La mayoría de la junta directiva, compuesta por cinco personas elegidas por los dueños, aprobó la noche del martes la venta de la histórica institución al propietario de los Boston Red Sox de béisbol, John W. Henry, dispuesto a hacerse cargo de los 270 millones de euros de deuda y así se anunció ayer en la página web del club. Pero los dueños actuales, Tom Hicks y George Gillett, se opusieron a lo que consideran un trasvase que "infravalora" el valor del club y su inversión. Según Hicks y Gillett, éstos han puesto de su bolsillo 150 millones de euros pero se olvidan de mencionar que en realidad compraron el club hipotecándolo e imponiendo el pago de intereses al propio Liverpool.

Al entender que tres de sus empleados, con voto en la junta, se oponían a sus deseos (y a sus dos votos), los dueños intentaron relevar de sus cargos a dos de ellos que se negaron a abandonar la junta. La validez de esos despidos fracasados está en manos de abogados en un intento desesperado de Hicks y Gillett de impedir la venta.

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Los dos americanos tienen nueve días para pagar las deudas de 270 millones al Royal Bank of Scotland y a Warchovia, pero si se confirma el traspaso de poderes a John W. Henry (que está pendiente de la aprobación de la Premier League y de las maniobras legales de Hicks y Gillett) el acuerdo solamente cubre la deuda y los dos americanos, que podrían haber vendido sus acciones a un inversor chino, se irían a casa sin un dólar de beneficio.

El golpe de estado es apoyado en su mayoría por una afición que ve cómo su equipo ha perdido valor durante la estancia de tres años y medio de los dos americanos, en los que no se cumplieron ninguna de sus promesas, especialmente la construcción de un estadio. Pero la nacionalidad de Henry crea recelos pese a su indudable éxito en el mundo del béisbol con los Boston Red Sox, a los que hizo campeones tras 86 años de fracaso y mejoró sus infraestructuras, justo los objetivos que planea para el Liverpool.

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