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Cero patatero

Levante 0 - Real Madrid 0 | La contracrónica

Cero patatero

Cero patatero

El gol de Raúl al Borussia fue la única noticia buena para un madridismo que está sumido en un estado de depresión creciente. Otro 0-0 que se une al de Mallorca. Cuatro puntos que vuelan. El Levante vivió su noche de gloria. 'Mou mal'.

¡Qué horror! Antes de dar inicio el mou-fiasco del Ciutat de València, repasé la situación del Madrid de Pellegrini allá por la quinta jornada de la pasada Liga. Pleno al 15. Cinco partidos, cinco victorias. 3-2 al Depor, 0-3 en Cornellà, 5-0 al Xerez, 0-2 en Villarreal y 3-0 al Tenerife. Nada menos que 16 goles marcados (un promedio superior a tres por partido) y sólo dos encajados. Balance de la Liga 2010-11 en el mismo tramo de la competición: 11 puntos (cuatro menos), sólo seis goles a los rivales (¡10 menos que hace un año!) y sólo uno encajado. Ya sé que Pellegrini se autodestruyó con lo del Alcorcón y el Lyonazo, pero convendría que alguien recordase a Mourinho que esto no es el Inter, donde empatar 0-0 estaba 'socialmente' bien visto. El madridista de cuna prefiere empatar 3-3, que Casillas sea el héroe con sus paradas y que en ataque se vean goles, postes y un vértigo que permita recordar que el fútbol es un invento maravilloso cuando se ejecuta con atrevimiento, osadía y alegría. Pero los 0-0 de Mallorca y del campo del Levante evidencian que la travesía por el desierto va a resultar dura. Míster, es una crítica positiva. Entienda que en la cultura madridista no hay sitio para el fútbol previsible y plano. Esta vez el campo no fue un patatal. Lo fue el fútbol de 'su' Madrid. Cero patatero...

'Alunizaje'. Sigo considerando a Mourinho un entrenador excepcional. Pero como él mismo dijo hace unos días: "Entrenar al Madrid es como llegar a la Luna". El problema es que estamos pisando tierra firme y él tendrá que empezar a enterarse. Digo yo. Y habrá que escuchar al pueblo. Me dice Catalina, de la Peña de Campos (Mallorca): "¿Dónde está el sustituto de los pases de mi admirado Guti? El único es Özil, pero siempre lo cambia". Me insiste Fran, desde Alicante: "Tomás, ¿dónde están los centrocampistas que hagan que el Madrid juegue a la altura de su historia?". La venta de Van der Vaart, la eterna lesión de Kaká y el esguince de Canales dejan todo a expensas de la imaginación de ese genio llamado Özil. Pero Mourinho (él sabe más que yo seguro), se empeña en cambiarle a falta de media hora. El Madrid terminó, como en Mallorca, con tres delanteros (Cristiano-Higuaín-Benzema), pero nadie les surtió de buenos balones. Sólo Pedro León (¡exijo su titularidad en Auxerre este martes!) ofreció el poco aire fresco de una noche en la que el Levante y su técnico, Luis García, se merecen un monumento por su fe y su pasión.

Cristiano, afina. El portugués es, potencialmente, el jugador con más cualidades para ser el mejor del mundo. Pero se ha metido en un túnel oscuro y hace tiempo que no atisba la luz. Ayer hizo un concurso de faltas tiradas cada vez peor. O ensaya poco en Valdebebas o lo de su ansiedad se está convirtiendo en un problema serio. Cris, ¡reacciona de una vez!

Señorío granota. El Levante no sólo ganó un punto por su humildad bien encauzada. Su presidente, Quico Catalán, tuvo un detallazo al dar antes del partido una placa a los cuatro madridistas campeones del Mundo que había en el campo: Casillas, Arbeloa, Ramos y Xabi Alonso. Chapeau, presi.

Sin perdón. No hay excusas para este nuevo Waterloo. Estoy más quemado que el cenicero de un bingo. Mourinho debe rescatar la ilusión de una afición que está harta. Quizás en las vacaciones de octubre puede olvidarse de Portugal y ayudar a Messina. ¡Estamos apañados!