Liga BBVA | Valencia

Unai pide humildad y calma la euforia

Los que ya han jugado en Alicante saben cómo se las gastan allí, pero los nuevos deben mentalizarse. Unai Emery quiere impermeabilizar a los suyos de los halagos recibidos y quiere enchufarlos para la batalla del Rico Pérez.

Unai pide humildad y calma la euforia
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Unai Emery no quiere despistes, ni ningún tipo de relajación en Alicante el próximo domingo y por eso reunió ayer a la plantilla antes del entrenamiento para pedirle humildad y que tengan los pies en el suelo ante el Hércules. El pleno de victorias en lo que va de temporada (dos en la Liga y la goleada 0-4 en la Liga de Campeones) le han dado al Valencia tanto el liderato en el Grupo C en la máxima competición continental como el coliderato en la Liga junto al Atlético y Emery no quiere que los continuos halagos hacia el equipo desde su exhibición en el estadio Bursa Ataturk lo debilite y eso le prive de continuar al frente de la tabla en el campeonato doméstico.

El técnico vasco no quiere ningún exceso de confianza y por eso quiso mentalizar ayer a los suyos de lo que se van a encontrar en el Rico Pérez: una afición de 'uñas' con los valencianistas por la rivalidad histórica existente entre ambos clubes, aunque sobre todo entre ambas aficiones, y un rival crecido tras su victoria 0-2 la semana pasada en el Camp Nou ante el Barcelona. Además, los técnicos valencianistas quisieron predicar con el ejemplo a los suyos y en la tarde de ayer siguieron trabajando en la Ciudad Deportiva.

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La plantilla está mentalizada y hay un poso grupal muy importante. Hay una enorme motivación por volver a ganar lejos de Mestalla (han hecho los dos mejores partidos como visitante) y por llegar ante el Atlético como líderes o por lo menos compartiendo esa primera plaza con ellos. Lo del conjunto rojiblanco aún queda en un segundo plano, pero hay ganas en la plantilla ché de calibrarse y de saber el nivel real del equipo con el nuevo 'gallito' que ha llegado al corral de la Liga. En ese partido no habrá que motivar a nadie, pero primero está el choque del Hércules.

Tras el entrenamiento la plantilla disfrutó ayer de una comida que sirve para mantener la unión existente en este sano vestuario y que es el gran secreto del equipo. La de ayer fue un asado al que invitaron Banega y el Chori (hicieron de anfitriones) y que sirvió para que los nuevos fichajes se sigan cohesionando rápido al grupo. Muchos jugadores se marcharon de Paterna y parecía que no se quedaban a comer, aunque regresaron minutos más tarde para unirse a sus compañeros. Ya fuera asado argentino o 'torrá' valenciana, lo importante es que ayer ya se puso la primera piedra para asaltar el Rico Pérez. Y no será por ganas de hacerlo.

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