La fiebre por Leo Messi se desató en la capital británica
El crack blaugrana conquistó Londres


Unos niños jugaban un partido en el parque de Hackney Marshes. A primera vista, nada serio. Los de blanco contra los de azul. De pronto, el partido se interrumpió porque un helicóptero con el logo de Adidas tomó tierra en la pradera colindante a la que se jugaba la pachanga. Del aparato, entre una expectación descomunal por parte de cámaras de Sky Tv, de Adidas y de cientos de curiosos que se habían enterado del evento por radio macuto, apareció Leo Messi.
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El plan inicial era que el argentino se incorporara al equipo de los blancos, que en ese momento iba perdiendo por 3-0, se pusiera sus nuevas botas, pidiera el cambio y saliera a jugar para darle la vuelta al marcador. No obstante, la acumulación de gente a su alrededor hizo imposible que la estrella del Barça ayudara a que el equipo diera la vuelta al marcador. No pudo ni dar un paso. La gente se lo impidió. Era el inicio de la Messimanía que se desató ayer en Londres. La capital británica se rindió al mejor jugador del mundo, que a pesar del supuesto secretismo con el que se trató de llevar la acción publicitaria por parte de la marca que le patrocina, apenas pudo dar un paso por la ciudad sin ser perseguido por una legión de admiradores.
Tras el intento de jugar el partido en el parque, Messi visitó las obras del estadio olímpico y después tomó posesión de un puesto en el mercadillo de Brick Lane, donde cualquiera que se acercara podía canjear sus botas antiguas de fútbol por las nuevas Adidas de Leo... con el mismisimo Messi haciendo de dependiente del puesto. La locura ya fue máxima. Calle colapsada y aglomeraciones que obligaron a los organizadores a llevarse a Messi a un plató secreto donde grabó un spot publicitario en el colofón del día en el que Messi conquistó Londres.



