Laporta volvió y dio la vuelta de honor con el título de Liga
96.000 hinchas en el Camp Nou.


Se hizo el remolón cuando tenía a Sandro Rosell cerca, pero cuando el nuevo presidente decidió regresar del césped a su localidad en el palco presidencial, Laporta decidió agarrar el trofeo por una de las asas para pasear con los jugadores en la vuelta de honor que ordenaba el guión. Se abrazó con todo el mundo, los jugadores se preocuparon por él y dio la sensación de tener muy buen feeling con Guardiola, cuando meses atrás parecían enfrentados. ¡Qué cosas!
Todo esto sucedió antes de que comenzara el partido, pero hubo tiempo para la bronca. Se le llevó Villar, presidente de la Federación, que en pocos días (el sábado pasado, también) fue abucheado por los hinchas azulgrana. La protesta del público fue la respuesta a la convocatoria que Vicente del Bosque hizo para el bolo de la Selección en México. La gente le dijo de todo al dirigente vasco, aunque pronto pasó el temporal: las ganas de celebración eran evidentes.
Promesas.
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La hizo Carles Puyol, el capitán del equipo, a los aficionados. "Vamos a seguir peleando por haceros felices a todos. Este equipo tiene muchas ganas de seguir ganando títulos y de escribir páginas de oro en la historia". La ovación fue brutal. Guardiola también tuvo su momento, aunque la megafonía falló y devolvió el aparato para esconderse entre los jugadores.
Pese a que se cambió en el vestuario visitante, Ronaldinho comprendió la pasión que sigue despertando entre los culés. También dio una vuelta al estadio e incluso hubo amagos de aficionados por salir al terreno de juego para saludarle. Fue una fiesta para todos, aunque Villar se llevó un broncazo.



