Los hombres de Mourinho
Cuando el portugués fichó por el Madrid puso como una de sus condiciones traerse su propio equipo de trabajo. Ese que lleva a sus órdenes años y que tantos éxitos le ha dado. Ya en el conjunto blanco Karanka se ha unido a los Morais, Silvino y Rui Faría. Forman una familia...


Mourinho, Morais, Silvino y Rui Faría conformaron el año pasado un equipo técnico invencible. Al frente del Inter lograron el triplete y convirtieron al conjunto italiano en el mejor club del mundo. A excepción de Morais, que se unió al grupo en 2009, los demás llevan muchos años trabajando juntos y parecen conocer la fórmula secreta del éxito. No en vano, ya han ganado todos los títulos posibles a nivel de clubes. A ellos se les ha unido en el Madrid Aitor Karanka. Se mueven sobre el césped de forma acompasada, como si todos sus movimientos estuvieran estudiados. De hecho, lo están. Para ello mantienen varias reuniones al día para tener controlado hasta el mínimo detalle.
Mourinho es la cabeza visible y el líder del equipo, pero también el que más horas trabaja. El portugués es consciente de que para exigir debe ser el primero en dar ejemplo. Y vaya si lo hace. Su jornada en Los Ángeles comienza a las 07:30 horas. Abandona el hotel The Beverly Hills y se dirige a las instalaciones de la UCLA para comprobar que todo está listo. Dos horas y media más tarde da comienzo el entrenamiento matinal.
Por la mañana.
Mientras Silvino se va al rincón con los porteros, siempre con una sonrisa y ganas de bromear, Rui Faría dirige los primeros ejercicios físicos. Es el único instante en el que el balón no está presente. Morais y Karanka, por su parte, secundan a Mourinho, que no pierde detalle del trabajo. Tras esa primera fase, el balón entra en escena y el técnico, carpeta en mano, toma las riendas. Supervisa uno por uno los ejercicios que realizan los jugadores y no para de hacer indicaciones. Sus cuatro ayudantes se sitúan en el perímetro del campo y le ayudan.
Tras hora y media de trabajo concluye la primera sesión del día. Todo el equipo se dirige al hotel. Tras la comida, programada a las 12.30 h., Mourinho se reúne con sus ayudantes para analizar el trabajo hecho y preparar la sesión de tarde.
Por la tarde.
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De nuevo Mourinho es el primero en llegar y espera a sus hombres hasta el inicio de la sesión vespertina (17:00 h). Antes de comenzar, el portugués suele dar las últimas instrucciones a sus colaboradores, aunque ya todos saben cuál es su papel. Al final de la sesión, el técnico vuelve a ser el primero en abandonar el campo sin mediar palabra con nadie. Silvino y Rui Faría, sin embargo, no dudan en pararse a conversar unos minutos con la Prensa e incluso gastar alguna broma. Morais y Karanka son el término medio, pasan sonrientes y saludan a todo el mundo, pero no se paran. Antes de cenar, si Mourinho lo cree conveniente, empiezan a planificar el entrenamiento del día siguiente, aunque también hay ocasiones en las que esa cumbre se produce tras la cena. La hora marcada es las 20.30. A las 22.30h. es el toque de queda y todo el mundo se retira a las habitaciones. Ahí termina la jornada de trabajo del Madrid.
"Voy a dar el cien por cien por el Madrid", aseguró Mourinho el día de su presentación en el Bernabéu. Y lo está cumpliendo. En total, dedica 15 horas a su trabajo, que para él es lo más importante de la vida después de su familia. "Trabaja tantas horas porque sabe la responsabilidad que supone ser entrenador del Madrid y porque le apasiona su profesión", afirma uno de sus colaboradores.



