Poco premio para tanta renuncia

Poco premio para tanta renuncia

Tengo que empezar por decir que estoy feliz porque ha ganado España, pero que no me gustó nada su partido. No me gustó desde la alineación, que me pareció una especie de perro de mil leches que mezclaba diversas líneas de influencia: el doble pivote del que Del Bosque hace bandera, Torres en el ataque como complacencia a buena parte de la Prensa, Navas por el extremo a ver qué pasa... Así que el tiqui-taca se quedaba en tiqui, sólo Xavi, que ni siquiera jugó el partido completo. Es cierto que con eso bastó para ganar a Honduras, pero no añadió ningún laurel a nuestra presunta condición de candidatos.

Suerte que Villa empieza a levantar. Su maniobra en el primer gol demuestra que vuelve a aproximarse al delantero diabólico que fue pichichi en la Eurocopa y que ha merecido un gran traspaso por parte del Barça. Incluso pudo irse del partido con cuatro goles, y si no fue así se debió a esa falta de ajuste fino que aún se le nota, y que para mí fue la causa principal del mal resultado ante Suiza. Mal resultado, pero no mal juego. Ayer, para mí, fue al revés: el marcador, que aún pudo ser mejor, premió con la victoria a un equipo vulgar, un equipo de tantos. Un equipo que no nos recordó en nada a la España que ganó la Eurocopa.

Por lo menos seguimos ahí. Y tenemos tres puntos después de dos partidos, algo que algunos de los plutócratas del fútbol de Europa occidental, por ejemplo Italia y Francia, nos pueden envidiar. Tenemos, incluso, los mismos puntos que Alemania. Pero me temo que al mismo tiempo tenemos unas dudas que no deberíamos tener. Del Bosque se puede excusar en los golpes de Iniesta o en una cierta falta de tono de Silva (desde luego mucho menor que la de Torres), pero me parece que toma un camino equivocado. Tiempo hay para corregirlo. Espero que ante Chile volvamos a ver a la España que nos enamoró estos años.