Anatomía de la pierna zurda de un genio

Real Madrid | Cristiano Ronaldo

Anatomía de la pierna zurda de un genio

Anatomía de la pierna zurda de un genio

La extremidad izquierda de Cristiano Ronaldo es un mapa que permite seguir las peripecias del crack. Tanto los músculos como las cicatrices nos sugieren un camino y unas características.

Lo que ven es la pierna izquierda de Cristiano Ronaldo, pero a continuación haremos un ejercicio deductivo, prácticamente policial. El juego consiste en encontrar al dueño de la extremidad, suponiendo que la pierna fuera anónima y nos hubiera llegado por correo certificado sin remitente. Insisto, antes de proseguir, en que esto es un juego indoloro y el miembro será devuelto sin daños a su propietario.

Una vez vestido el batín blanco y enfundados los guantes de látex, vayamos a la materia. La pierna es un mapa y la primera aproximación debe ser general, casi primaria. La evidencia inicial es que se trata de una pierna izquierda musculada y bien regada por venas y capilares, lo que indica entrenamiento regular, con predominio del ejercicio aeróbico (de ahí el 'aerobic' y lo que se suda), dato que se confirma al advertir la compatibilidad entre delgadez y fortaleza. No hablamos, por tanto, de las piernas robustas de Rummenigge o Gerd Müller, columnas alemanas cinceladas a golpe de carrera y bratwurst. Digamos que estamos en un plano más grácil.

Profesional.

La siguiente evidencia es que la pierna está depilada. El hecho nos dice que la extremidad es masajeada con frecuencia, hemos de suponer que por manos de profesionales de la fisioterapia, práctica que resulta penosa en las piernas velludas, como cualquier velludo sabe y sufre. Descartemos, pues, el vicio de la coquetería (también en los ciclistas) y apuntemos otro dato, quizá clave: el cuidado profesional.

Prosigamos. Viajando de norte a sur, lo primero que llama la atención es la exuberancia del cuádriceps, concretamente del vasto intermedio, uno de los cuatro músculos que forman el conjunto más poderoso de la musculatura humana, pues sobre él recae todo el peso del cuerpo (los pies están sobrevalorados).

Señales.

Llegados a la rodilla, las cicatrices nos aportan las claves esenciales. La acumulación de cicatrices, casi mellas (cuento hasta cinco), nos hacen deducir que nos encontramos ante la pierna izquierda de un diestro de estimable habilidad. Lo intuimos porque las piernas zurdas de los diestros son las últimas en salir de los regates (la diestra conduce el balón) y, en consecuencia, suelen ser las más castigadas por los defensas y leñadores en general.

La ausencia de costuras quirúrgicas es la prueba irrefutable de que estamos ante un jugador fornido, probablemente alto, joven y seguramente ágil, capaz de esquivar la mayoría de los mandobles que le lanzan y de encajar los pocos que hacen diana.

A estas alturas nuestra pierna anónima ya lo es menos. Se corresponde con un futbolista de talento, fuerte, rápido y sacrificado en el esfuerzo, un futbolista portugués (en CSI nunca pasan por alto el escudo de un pantalón) que por merecer una foto de sus piernas sólo puede ser Cristiano Ronaldo. Suya es la zurda y desde aquí, respetuosamente, se la devolvemos.