Levantó dos Premier pero faltó la Champions
Mourinho aterrizó en Stamford Bridge al calor de los petrodólares de Abramovich. Rompió el dominio de Manchester y Arsenal con dos títulos ligueros seguidos pero falló en el asalto europeo. Dejó el cargo en septiembre de 2007.


Lo que caracterizó al mejor Chelsea de Mourinho fue un sistema defensivo que no dejaba resquicio para el error propio o el espacio al contrario, además de un ataque veloz, igualmente capaz de acabar con el rival al contraataque o por insistencia. Su intensidad y presencia física les hacía demoledores como una apisonadora y afilados a los lados por dos cuchillos.
Desde el principio, Mourinho entendió que el equipo que tenía en sus manos contaba con una base poderosa (Ranieri dejó fichado a Cech, y tenía a Lampard, Makelele, Joe Cole, Duff, Crespo y Terry como líderes) pero al que debía añadirse velocidad. La llegada de Robben dio amplitud al ataque y gol, y con Drogba y Essien se añadió físico y versatilidad. Cuando ganó el primer título liguero en la 2004-05, consiguió el mejor récord defensivo de la historia de la Premier con sólo 15 goles encajados; y durante el siguiente y exitoso año apenas notó el cambio y únicamente recibió veintidós tantos.
Presión. El equipo tenía implantado el gen de la victoria, como dijo Drogba en su autobiografía: "Mourinho nos infectó con el virus de la victoria, el deseo de ganar siempre. Sólo el éxito importaba". Y no perder la posesión. La presión para era tal que algunos jugadores eran incapaces de soportarla. Kezman llegó a decir que tenía miedo a chutar "por si perdíamos la posesión".
Lo que más le costó a Mourinho fue renovar al equipo. Abramovich decidió fichar a Shevchenko en lugar del central que el portugués deseaba y ese curso se convirtió en el único en que, estando el curso entero, Mourinho no acabó el primero en la Premier. Las ventas de Duff (2006) y Robben (2007) no fueron bien sustituidas; Malouda ha tardado tres temporadas en demostrar su valía. En su última etapa, faltó desborde, regate y gol más allá de Drogba y Lampard.
Noticias relacionadas
Cambios. La llegada de Ballack ayudó a convertir al Chelsea, que había basado su éxito en la movilidad, sutilidad y velocidad de sus centrocampistas y atacantes, en un equipo funcional, predecible y excesivamente directo. Lo más interesante de esa etapa tensa en los despachos y difícil sobre el campo fue sus cambios de sistema, todos ellos trabajados al detalle en el campo de entrenamiento. Pasó del 4-3-3 a un 4-4-2, que bien podía convertirse en un 4-1-3-2.
Consciente de las debilidades del equipo y de que el dueño del club había dejado de respetarle, Mourinho decidió abandonar el barco y el club desprenderse de él. Fue más o menos al mismo tiempo. El portugués dio un paso más en el crecimiento del Chelsea (Ranieri había firmado semifinales en Champions y segundo en liga), al ganar la Premier. Y dos veces. Pero no le dejaron obtener la Champions League porque Abramovich pensaba (ya no) que es una competición que se puede ganar con unos cuantos cheques...



