Florentino visitó AS con el sueño de la Liga muy vivo

Real Madrid | El presidente, en la nueva redacción

Florentino visitó AS con el sueño de la Liga muy vivo

Florentino visitó AS con el sueño de la Liga muy vivo

reportaje gráfico: jesús aguilera y jesús rubio

El presidente del Real Madrid conoció la nueva Redacción del diario

Durante la visita de Florentino Pérez a la nueva Redacción de AS (espacio diáfano, paredes blancas y techos de catedral), el presidente del Real Madrid se detuvo delante de una de las fotografías que decoran el salón de visitas. En la imagen aparecen, de izquierda a derecha, Beckham, Figo, Ronaldo, Zidane y Raúl, dispuestos los cinco como los vaqueros de Los Siete Magníficos, aunque siendo dos menos y ausentes los rocinantes. El primer mérito del retrato es el documento: los galácticos jamás quisieron posar juntos y aquel día en Roma (8-12-2004, 0-3) fue el azar quien los reunió alrededor de un gol de Figo. El segundo valor es la simbología: en ese marco caben cuatro rascacielos y un mito; también una filosofía.

Concluido el paseo y comenzada la tertulia, casi en cada giro de la conversación, Florentino volverá a mirar el cuadro. Da la impresión de que lo considera un ideario y un listón. Como si cada presunto fichaje hubiera que pasarlo antes por la prueba del cuadro: sólo servirá quien se sostenga entre los cinco, quien les mantenga la mirada.

"Agüero no desentonaría en esa foto", apunta presuroso Roncero, queriendo provocar una respuesta. "Ni Rooney", sugiere Matallanas, esperando un guiño. Sin embargo, ante semejantes proposiciones, honestas ambas, el presidente no ofrece más contestación que una sonrisa y otra mirada de reojo al cuadro. Otro comensal plantea entonces retoques inmediatos y poco discutibles: "El mejor Kaká tendría sitio en la foto, por no hablar de Cristiano Ronaldo...".

Sobre el lejano futuro del mes que viene, Florentino conserva los debates abiertos y pendientes las conversaciones con Jorge Valdano, a quien incluye, como corresponde, en cualquier planificación. Antes, en apenas 48 horas (mucho menos ya), le espera la última jornada de Liga y un título que se juega en dos plazas, Málaga y Barcelona. No faltará el presidente en La Rosaleda, intactas las esperanzas y consciente de que muchos madridistas malagueños andarán con el corazón partío.

Lo demás será paciencia y, ocurra lo que ocurra, satisfacción por el recorrido del equipo en la Liga, donde sólo un punto podría señalar al mejor.

De certificarse el subcampeonato, el lamento será dónde se quedó aquel punto. La mesa hace entonces recuento de los errores arbitrales, especialmente del gol de Raúl en El Molinón anulado por inexistente mano de Kaká. Pudo ser allí, aunque también hay quien localiza la pérdida en el Bernabéu, frente al propio Barcelona.

De conseguirse el título, la fiesta madridista cuenta con un guión detallado (ya hay plan municipal para escoltar a la Cibeles), aunque Florentino se abstiene de comentar los preparativos en atención a las más básicas leyes de la diplomacia y la gafancia.

Futuro.

Será a partir del próximo martes (el lunes aún hay programado un entrenamiento) cuando presidente y dirección deportiva estudien el proyecto de la temporada que viene, donde Higuaín, avalado por su rendimiento, parece tener puesto seguro.

Sobre el entrenador no hay novedades, de momento. Pellegrini tiene a su favor el contrato y Mourinho, el rumor. El chileno está respaldado por quienes piden estabilidad y el portugués por aquellos que reclaman un técnico con más liderazgo. Puesto el asunto sobre la mesa, Florentino escucha atento la disparidad de opiniones, como si en vez de presidente fuera espectador.

La final de la Champions League reavivará el debate. Mourinho se sentará en un banquillo como técnico del Inter y en el campo estarán Sneijder y Robben, por citar a los ex madridistas más recientes y dolientes. Quien quiera que alce la Copa de Europa habrá escrito una novela.

Hasta ese ilustre día, la UEFA tiene tomado el Bernabéu en una invasión que incluye, por ejemplo, la completa remodelación de los vestuarios, que volverán a su ser cuando acabe la final. No será la última obra que ronde el estadio: Florentino tiene previsto convocar un concurso de arquitectos para envolver la fachada con una estructura que convierta el Santiago Bernabéu en uno de los edificios singulares de la capital.

Ribéry, Di María, Cesc, Silva, Navas, Pedro León... no hubo nombre por salir ni capotazo que lo burlara. Y, tras cada lance, una mirada al cuadro, por si seguía en su sitio. Hasta que el presidente no pudo más y solicitó, con discreción, una copia; la reacción fue inmediata y Alfredo Relaño le entregó el original, recibido entre bromas y nostalgias.

Adiós.

En la despedida no faltaron los apretones habituales y los extraordinarios: Florentino se dirigió a la sección del Atlético de Madrid para felicitar a sus miembros por el pedazo de Europa League que les toca. Algunos todavía no se han recuperado de la sorpresa. Luego, con una sonrisa en la boca, se llevó su cuadro y sus secretos.