La pesadilla continúa...

Real Madrid 1 - Lyon 1 | La contracrónica

La pesadilla continúa...

La pesadilla continúa...

Lo del Alcorcón fue una broma al lado de esto. El Madrid de Pellegrini se salió de la carretera y dejó el coche a cuatro ruedas, con la afición hundida y resignada a esa maldición que no termina. Este palo terrible traerá consecuencias...

Siniestro total. Moví mis hilos a última hora para que mi padre, que ha sido testigo directo en el Bernabéu de las seis Copas de Europa en blanco y negro, asistiera a eso que ingenuamente imaginaba que sería el regreso del gran Madrid. Así rezaba el gran tifo del Fondo Sur: "Volveremos". En realidad fueron proféticos, dado que el verbo conjugado en futuro ya avisaba que ahora no estamos para fastos ni para poner fecha de caducidad a maldiciones de octavos que ya empiezan a ser hirientes. Desde 2005 el Madrid arrastra su linaje y su honor por los campos del continente. Existe una peña maravillosa que se llama Reyes de Europa que no merece este castigo tan cruel. Se van a la basura 252 millones de euros, las ilusiones depositadas en esta temporada que iba a ser la del cambio y que nos deja donde siempre. En octavos y con cara de mastuerzos. Llega la hora de dejar de mirarse al ombligo y de entender que algo se está haciendo mal estos años. Han pasado cuatro presidentes (Florentino, Fernando Martín, Montejano, Calderón y otra vez Florentino) y nadie ha conseguido tapar esta hemorragia que está desangrando el orgullo vikingo del madridismo fiel y honesto que ya no sabe dónde buscar respuestas. El Maracanazo de anoche con el Lyon tardará en cicatrizar...

La Décima de la afición. Lo digo alto y claro. El caviar del mejor club de todos los tiempos es su afición. El Bernabéu cumplió con su parte del trato. Metió el primer gol. Su aliento fiero y ruidoso en el inicio habilitó a Cristiano para firmar el 1-0 en plena efervescencia colectiva, alimentada por una grada entregada a la causa que deseaba darse por fin una fiesta después de tantos años de frustraciones y cortes de digestión. El Bernabéu cumplió con la coreografía de una remontada mal parida de antemano. Si para superar un simple 1-0 con el Lyon tienes que invocar a todos los espíritus e iconos históricos del club es que no te fías de tu fútbol ni de tu capacidad para hacerte respetar con el argumento más importante de este invento: la pelota. Viví antes del partido una comida maravillosa en D'Pandelo, junto a los madridistas entusiastas de Albox, que se subieron al autobús a las siete de la mañana y anoche regresaban 650 kilómetros abajo para rumiar su profunda decepción. Los vikingos de Huelva (Kiko me hizo llorar con su versión del himno del Madrid por soleares), los chistes de Paco de Entrevías, los fieles de Olaf el Vikingo, Barajas, Chelle, Picassent, Puertollano, Picaña, La Estrada y La Granja no merecían este castigo tan cruel. Lloro en nombre de todos vosotros...

¿Dónde está Kaká? Lo siento, pero mi paciencia con él se ha terminado. Un futbolista que ha costado 68 millones de euros no puede comportarse como un becario en prácticas. Insiste en su jugadita individual y como no le sale, no hay manera de que aporte nada a la causa. Tuvo un mano a mano con Lloris a los 18 segundos. Y lo falló. Para variar...

Cristiano, sálvanos. La culpa del desastre no puede recaer en el portugués, que metió el 1-0 de la esperanza y firmó las mejores acciones del partido. Pero no es un ser superior aunque su mentalidad sea la que necesita este club para recuperar la grandeza extraviada en estos años de ignominia y aturdimiento.

Esperanza. Me resisto a arrojar la toalla. El Madrid siempre vuelve y la Liga está a tiro. Pero veo a Cibeles tan lejos...