Multifútbol
Nadie como el Atlético para quitarle la virginidad liguera al Barça y estrechar la Liga, ya está el Madrid a sólo dos puntos de los culés. La seriedad atrás y la pegada de Cristiano le dieron la victoria en Jerez al equipo blanco. Mientras los jerezanos se condenan, el Málaga le pegó un zarpazo a la salvación goleando al Racing.


Juan pablo, un portero de "los que caen"
Hay muchas clases de porteros, pero todas se pueden resumir en dos: los que se tiran y los que caen. Al primer tipo pertenece gente como Arconada, Casillas o Palop, acostumbrados a hacer paradas imposibles y dejar perfume de héroes, pero a los que el exceso de capacidad les juega a veces malas pasadas. Entre "los que caen" se encuentra gente como Zubi, Cañizares, Cedrún... O Juan Pablo. Hablamos de porteros sobrios y poco espectaculares, que cuando tienen el día aguantan de pie cualquier embestida, como le ocurrió al sportinguista ante el Valencia, pero cuya verdadera especialidad la definió Di Stéfano: "No meterse dentro las que van fuera".
Sello Pellegrini en el Madrid y El Madrigal
Conexión pellegrinística entre Chapín y El Madrigal, con los dos goles (el 0-1 del Real Madrid y el 1-0 del Villarreal) que rompieron las ordenadas defensas del Xerez y del Athletic. Por el Madrid marcó Arbeloa y por los amarillos, un clásico del gol (cinco lleva este año ya) llamado Joan Capdevila. Misma mecánica en ambos: todos los futbolistas al centro, un aclarado le llaman en baloncesto, pase al extremo del área y aparición del lateral, que define solo ante el portero. El ingeniero Pellegrini, que comienza a imponer su sello en el Madrid, lo mantiene todavía en Villarreal con la llegada de Garrido, un técnico que mamó la ciencia del chileno durante cinco años.
Reyes aún tiene mucho tiempo
Reyes era el primer niño-prodigio que salió de esa fábrica de talentos por las alas (Capel, Navas, Perotti, él) que ha montado el Sevilla en la carretera de Utrera. Se convirtió en uno de los españoles pioneros en la Premier, con aquel traspaso al Arsenal (2004) a cambio de la morterada de 24 millones de euros. Fue el chico al que la grada del Bernabéu tuvo que volver a aplaudir cuando salió para ganar la Liga de 2007 en los últimos minutos, y también aquel con el que ha reculado la afición rival, la del Atlético, que pasó de gritarle en sus comienzos a venerarle ahora gracias a partidazos como el que se marcó ante el Barcelona. Reyes no ha cumplido 27, pero, harto de quemar etapas y protagonizar capítulos, nos parece que viene ya de vuelta. Para nada. El sevillano sigue conservando la arrancada, la clase y el duende con que nos deslumbró antes de quedarse a medio camino entre el futbolista de momentos y el crack. Aún dispone de tiempo, mucho tiempo. Sólo le hacen falta continuidad... Y ganas.
Colectivo Arbeloa
En el fútbol, el tesón también vale, no todos pueden salir Zidanes o Ronaldos. Detrás de Arbeloa, defensa de perfil bajo que no brilla en casi nada pero destaca en casi todo, están las esencias de este deporte, la democracia y la colectividad. Álvaro llegó de Anfield, ese lugar donde los partidos no los ganan 11 sino 45.000, donde las camisetas de la grada son tan sagradas como las del césped. Que precisamente Arbeloa deshiciera el empate de Jerez es el mejor síntoma de que el Madrid crece, de que hay equipo y fuerza para trincar al Barça y la Champions. La virtud, en un equipo de fútbol, existe como asociación de almas: se trata de encontrar el equilibrio entre estrellas y trabajadores o de conseguir que todos se sientan estrellas con su trabajo. Hasta los aficionados. A eso se le denomina "implicación".
La primera también vale para Matilla
Dos partidos tardó el recién aterrizado Garrido en darle galones de primer equipo a Matilla, el chaval que le hacía de cerebro y líder en el Villarreal B. Este pivote de Quero, Toledo (1988), tuvo un fugaz paso por Primera el año pasado, se salía en Segunda ésta campaña y el sábado, ante el Athletic, dio al centro del campo amarillo un aire de superioridad, creación y dominio que no se recordaba desde los tiempos de Pellegrini. Matilla reivindica: si vales para Segunda también puedes servir para Primera.
Llamando a Vicente (I) Pedro León-Soldado
La temporada corre cuesta abajo y, aunque Del Bosque tiene pergeñada la lista de 23 mundialistas, otros españoles se ganan un lugar entre las dudas de almohada del técnico salmantino. Llamando a Vicente (capítulo I) andan los azulones Pedro León y Soldado, que asfixiaron al Sevilla en Copa y a punto estuvieron de llevar al Getafe a la victoria contra el Almería. El Beckham de Mula juega en plan estrella: la pide, distribuye, desborda por la derecha y cuelga balones como ese 2-1 que remató ayer a gol Soldado. El gudari suma la nada despreciable cifra de 12 tantos. Entra en el área y es como si Brad Pitt entrara en la discoteca del barrio, sabes bien lo que va a pasar. Soldado también cumple como asistente: en el 1-1 la bajó de cabeza, como los buenos arietes, para que empalara Casquero.
Navas, el extremo total del Sevilla
Extremo: único jugador que tiene todo el derecho a perder la pelota. Si desborda, se encuentra a sólo un paso o dos del gol. Si la pierde, el riesgo que tiene su equipo de sufrir una contra es limitado y, además, permite empezar la presión cerca del área rival. Un extremo siempre es un gran aliado para el mediocentro y, si se llama Navas, también para el lateral. Da igual que juegue miércoles y sábado: el omnipresente futbolista de Los Palacios aparece siempre y por todos lados. Ante Osasuna volvió a ser el mejor en ataque... Y también en defensa. Queda claro: a Jesús le pertenece toda la banda diestra del Sevilla. Y muy pronto, quizá, la de la Selección.
El personaje: Perea
Perea amargó a Messi y Zlatan y provocó, en buena parte, la primera derrota liguera del Barcelona. El colombiano nunca tuvo toque pero sí mucha velocidad, lo suyo no es sacar la pelota, sino interponerse entre la red y el gol rival. Eso hace ahora y así se está quitando, poco a poco, el sambenito de defensa-desastre que le acompaña desde que llegó al Atlético hace cinco años.
Tchité, Munitis, Colsa...
Portugal tendrá problemas para encontrar un equipo en el temible Camp Nou. Tchité (que también vio la roja directa), Munitis y Colsa se borraron de jugar contra el Barça al forzar la quinta amarilla. Eso sí: al madridismo siempre le quedará Canales.
Piatti: fichado en 10 segundos
10 segundos de vídeo, los de su gol al Getafe, sirven para definir al pequeño Piatti. Bastó ese tiempo para ver su catálogo de virtudes: gran desmarque, buen control, chut con la zurda (la suya), rechace y gol con la diestra. "Fichado", dijo el presidente.
Mata, desamor eterno
Mata también es bueno y menudo, pero nunca fichará por El Molinón. Mientras el sportinguista Villa perdonaba el empate y luego la victoria, el carbayón Mata no falló. Y lo celebró con rabia, con desamor. Casi con odio.
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