'El Mangas', madridista gracias a 'La Vanguardia'

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'El Mangas', madridista gracias a 'La Vanguardia'

'El Mangas', madridista gracias a 'La Vanguardia'

Bernabéu leyó en Reus que el Barça mandaba un emisario en un barco para ficharle y él se adelantó enviando a Quincoces en avión. Pagó 250.000 pesetas pese a los aprietos por la construcción del Bernabéu.

Casi fue milagroso que Luis Molowny, canario de ascendencia irlandesa, fuese futbolista y más áun que jugara en el Real Madrid. Cuentan que, con quince años, fue a probar con el Tenerife y ni siquiera le permitieron hacerlo. Se quedó en una esquina del campo para devolver los balones y lo hizo con tal maestría que acabaron por permitirle participar en el examen.

No había cumplido los veinte años cuando intentó contratarle el Atlético. Molowny jugaba entonces en el Marino, club al que había llegado procedente del Santa Cruz.

Su habilidosísimo juego ya en Las Palmas llamó la atención del Barcelona, que se lanzó a su fichaje, pero también dejó demasiadas pistas. Santiago Bernabéu viajaba a Barcelona para ver al Madrid. El tren se detuvo en Reus y el presidente compró 'La Vanguardia', donde leyó que el club blaugrana estaba interesado en él y que enviaba un emisario por barco a Las Palmas, donde jugaba entonces el futbolista. Bernabéu ordenó entonces al secretario técnico del club, otra leyenda, Jacinto Quincoces, que tomara el primer avión a Gran Canaria para contratarle. Cuando llegó el representante del Barcelona Molowny había firmado por el Madrid. "Si no me bajo en Reus, la fastidiamos", dicen que exclamó Bernabéu.

Era junio de 1946 y el Madrid no tenía demasiado dinero porque la prioridad era construir el nuevo estadio, que se inauguraría un año más tarde. "Don Santiago fue el gran impulsor de lo que años después sería el gran Madrid. A mí me tocó una época mala. Todo el dinero que entraba en caja había que invertirlo en el Nuevo Chamartín. Yo fui de los pocos fichajes en que invirtieron dinero, unas 250.000 pesetas de la época que viajaron con Jacinto Quincoces a Tenerife para adelantarse al Barça, que también venía a por mí".

Para que Quincoces viera a Molowny se organizó un partido y aunque no le convenció mucho, Bernabéu insistió en su fichaje. Su primer sueldo fue de 3.000 pesetas mensuales, cifra considerable tal y como estaba la economía del club.

Y es que el asunto estaba tan feo que Bernabéu sugirió a todos los miembros de aquella plantilla invertir en bonos del Estado en el Banco Mercantil e Industrial. "El hombre nos explicó que ese sacrificio permitiría al Madrid ser el mejor equipo de España diez años después. Lo tenía claro en la cabeza y nosotros lo asumimos con dignidad", confesaría Molowny.

Siempre fue hombre de suerte. En su debut con el Madrid le marcó al Barcelona en el Metropolitano (donde jugó el Madrid hasta que se acabó el Bernabéu) el gol de la victoria.

Estaría once años en el equipo blanco como futbolista bajo el cariñoso apodo de 'El Mangas': "Me gustaba cogérmelas con los puños porque al correr me hacía parecer más alto y, además, cuando llovía se daban más de sí y me daban equilibrio al regatear".

Tras pasar por el banquillo de Las Palmas y de la Selección volvería al Madrid, al que entrenaría en tres etapas, siempre como solución de emergencia. Como secretario técnico también fue hombre de fortuna: él vio jugar a Butragueño en su segunda prueba con el Madrid (le rechazaron en la primera) y dio su visto bueno. Luego le entrenaría en la primera plantilla y el Madrid ganaría Liga y UEFA. Lo normal para un hombre de tanta fortuna como corazón.