Copa África | El torneo

Esta CAN premia a los técnicos locales

Julio Maldonado
Importado de Hercules
Actualizado a

Siempre se ha identificado la evolución del fútbol africano por la llegada de técnicos extranjeros, pero lo cierto es que esta CAN no lo demuestra. No funcionó Le Guen en Camerún ni Halilhodzic en Costa de Marfil. También decepcionó Paulo Duarte en la ultradefensiva Burkina, e incluso se ha frenado el trabajo de Giresse en Gabón. Este último sigue teniendo crédito, el resto lo dudo. Lo cierto es que de los cuatro semifinalistas tres son técnicos locales. Tras años de extravagancias como el italiano Tardelli, Egipto le confió el banquillo a Hassan Sehata, que confió en jugadores de la liga local: lleva dos CAN seguidas. Argelia pinchó en hueso hasta que pensó en un viejo ídolo local como Rabah Saadane. Llegó para suplir al francés Jean Michel Cavali, premio para quien le conozca. El juego argelino podrá gustar o no, pero Saadane le saca el máximo a una selección con menos talento que otras. Sigo pensando que llegarán a la final. Shaibu Amodu es nigeriano y ha metido a su selección en semifinales en medio de unas tremendas críticas y la espada encima permanentemente. El único extranjero es Rajevac, en Ghana, para mí la más decepcionante de las cuatro. El fútbol africano demanda más técnicos locales conocedores del medio y menos extranjeros.

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