Copa de África | El torneo

El egipcio Shikabala, otro nombre a apuntar

Julio Maldonado
Importado de Hercules
Actualizado a

Nunca olvidaré el Mozambique-Nigeria en Maputo, eliminatorias para el Mundial. Césped sintético, estadio abarrotado y los Mambas mozambiqueños que apretaron a las estrellas nigerianas hasta tal punto que el empate a cero les supo a gloria. Debieron perder. A ese equipo agresivo no le hemos visto aún. Tiene jugadores modestos como Bila, Lobo o Fumo: algunos juegan en Mozambique y otros en la liga surafricana. El técnico holandés Mart Nooij pretende un ritmo lento en su equipo, y no extraña que nadie fuese capaz de golearles en el grupo mundialista. Pero sin agresividad se quedaron en nada. Fue una pena ver como Egipto impuso su ritmo más lento, un trabajo muy profesional. Nos vamos a quedar sin Mozambique, junto a Malaui los dos que mejor representan la esencia del África de hace unas décadas: casi aficionados contra profesionales. Antes era habitual, ahora es poco menos que una anécdota. Egipto me convence porque sabe a lo que juega. Y además ha incorporado al zurdo Shikabala, otra de las apariciones del torneo. Siempre bien colocado, pierde poquísimos balones y da la sensación de que podría ser un buen extremo. Tiene 23 años y está aún en el Zamalek tras un breve paso por el fútbol de Grecia.

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