Atleti no hay más que uno

Copa del Rey | Atlético 5 - Recreativo 1

Atleti no hay más que uno

Atleti no hay más que uno

Remontó el 3-0 en 62 minutos. Luego Assunçao regaló un gol y vio la roja. Simao decidió con un golazo en el 84'. El Calderón acabó enloquecido.

Remontó el Atleti, sí, y lo hizo como Sinatra: a su manera. Porque si levantarle un 3-0 al Recre no era suficiente montaña que escalar, los rojiblancos se pusieron la zancadilla cuando ya habían alcanzado la cima y tuvieron que empezar de nuevo con sólo 20 minutos por delante y un hombre menos. Así son ellos. Finalmente, una falta maravillosa de Simao a la escuadra le dio al Atleti el pase a cuartos, le puso la Copa a tiro y provocó un delirio como no se recordaba en el Calderón. Fue un partido imperfecto, por supuesto, lleno de errores en defensa y desequilibrio, pero era un día para la emoción y el carácter, no para ponerse académicos, y en esa materia como el Atleti hay pocos.

Como era evidente, el Atleti salió en tromba con cierta permisividad por parte del Recre, excesivamente acobardado de inicio, con diez jugadores en su campo y, arriba, Fornaroli solo contra el mundo. El plan de ataque rojiblanco era claro: ante la duda, la pelota a Agüero. Era cogerla Kun y a los defensas del Recre les entraba el tembleque. El primer defensa ni le veía pasar, el segundo apenas le rozaba y sólo a partir del tercero había opciones de que se la quitaran.

A la vera del argentino fue creciendo Forlán, que con su socio es el doble. El uruguayo multiplicó su presencia y dio los pases de los dos primeros goles en apenas tres minutos, cada uno desde una banda. El primero lo remató Simao y el segundo Agüero. Sólo entonces, ya con 25 minutos jugados, el Recre dio señales de vida.

Pero le bastó estirarse un poco para descubrir el filón que tenía enfrente. Era suficiente con que Fornaroli, enorme toda la noche, se arrimara a Perea para que hubiera lío. Por fortuna para el Atleti, Domínguez arregló casi todo lo que rompía el colombiano con la ayuda de Ujfalusi, un profesional. El checo la pifió en la ida y respondió ayer con un partido enorme en defensa y ataque que rubricó con el 3-0, un cabezazo en un córner.

Y así llegó el descanso, pero si alguien creía que ya estaba todo hecho, no conoce al Atleti. Nada más salir, Perea le regaló un balón a Fornaroli que perdió el mano a mano con De Gea. No fue la última del Recre, ya que sendos disparos de Javi Fuego y Carmona provocaron dos grandes paradas del canterano. Pero, después de que Forlán pecara de egoísta y diera al larguero cuando tenía a Kun solo para empujarla, llegó el 4-0 en una de esas jugadas cómicas que abundan en el Calderón. Ya que el balón se paseaba una y otra vez sobre la línea sin que ningún rojiblanco la metiera, Troest acabó con el sufrimiento marcando en propia puerta.

Todo parecía resuelto, pero entonces enloquecieron el partido y Assunçao. El Atleti no supo ponerle pausa al choque y el mediocentro hizo lo que nunca hace: complicarse. intentó regatear a Carmona en el área y perdió la pelota. Gol y terror. Aún más, cuando dos minutos después vio la segunda amarilla, preso de la histeria.

Y ahí estaba el Atleti disfrazado de Atleti, necesitando un gol y con un hombre menos. Con los 30.000 valientes que fueron al gélido Calderón cantando como locos, con el Recre rozando el segundo y la sensación de que si un OVNI aterrizaba en el césped nadie se inmutaría. Pero no fue un OVNI, fue una falta de Simao a la escuadra la que desató la locura con la grada gritando el 'Te quiero, Atleti' y soñando con un título. Pudo ser un drama, fue un delirio. Lo dicho, a su manera.