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Marcelino tiene los días contados en el Zaragoza

El futuro del técnico asturiano se acabó de decidir ayer en una reunión de más de diez horas entre Bandrés, Poschner y Prieto. Nadie cree ya en Marcelino ni nadie lo sostiene, pero se le van a dar dos partidos más en el mejor de los casos. Oficiosamente está ya destituido.

<b>CON EL CRÉDITO AGOTADO. </b>Marcelino, durante el entrenamiento de ayer en la Ciudad Deportiva.
Pedro Luis Ferrer
Delegado de Aragón
Delegado en Aragón de Diario AS desde 2004. Licenciado en Ciencias de la Información-Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona.
Actualizado a

Marcelino tiene los días contados en el Real Zaragoza: en el mejor de los casos, los que van desde hoy hasta el partido del 20 de diciembre en el Santiago Bernabéu. Su crédito está definitivamente agotado y en el club ya no hay nadie que crea en él y que lo siga sosteniendo contra viento y marea, como era el caso singular en las últimas semanas del secretario técnico Pedro Herrera. Sólo si el Zaragoza ganara al Athletic de Bilbao y al Real Madrid, el técnico llegaría al mes de enero, pero con la espada de Damocles siempre sobre la cabeza, porque la brecha personal y profesional es ya insalvable. La verdad es que Marcelino, aunque nadie va a reconocerlo oficialmente, está ya virtualmente destituido.

El futuro de Marcelino se maduró el domingo por la noche al regreso de Palma de Mallorca y se acabó de decidir ayer a lo largo de una reunión maratoniana de diez horas, en los despachos de la sede social, entre el presidente Eduardo Bandrés, el director general Gerhard Poschner y el director deportivo Antonio Prieto, y de decenas de conversaciones telefónicas con el accionista mayoritario Agapito Iglesias y con Pedro Herrera, que se encuentra en Buenos Aires a la caza de un delantero centro.

Aunque entre los principales del club, incluidos casi todos los consejeros, no faltan los que querían destituir al técnico asturiano cuanto antes y que no llegara ni al partido del sábado, al final se ha optado por mantener momentáneamente a Marcelino al menos hasta el partido frente al Athletic. Y todo porque no se quiere tomar una decisión oficial hasta no haber terminado de evacuar consultas con el técnico y con todos los futbolistas. A Marcelino ya se le citó ayer para conocer su estado de ánimo y su diagnóstico particular de la situación -está, lógicamente, muy afectado, pero se ve capaz de reconducir al equipo siempre que le traigan dos o tres fichajes importantes en el mercado de invierno, lo que no es precisamente fácil ante la gravísima situación económica del club-. También pasaron a media tarde por las oficinas del Real Zaragoza los cinco capitanes (Ayala, López Vallejo, Gabi, Jorge López y Ponzio), a los que se les preguntó abiertamente por el técnico y por las posibilidades de reacción inmediata. De todos es sabido que Ayala, López Vallejo y Gabi han apoyado siempre a Marcelino, en público y en privado.

Pero Bandrés, Poschner y Prieto quieren hablar también hoy con el resto de la plantilla, con todos presentes a la vez, para comprobar cuál es el nivel real de respaldo que tiene el entrenador asturiano. Se trata en definitiva de formalidades para manejar los tiempos desde el propio Zaragoza, aunque se conoce perfectamente lo que piensan la mayoría de los jugadores en privado sobre el entrenador y la decisión ya está oficiosamente tomada.

La debacle de Mallorca y el hundimiento del Zaragoza en la clasificación, con el descenso a sólo ya dos puntos, han cortado los últimos hilos sobre los que pendía el técnico, y en el club ya no hay quien lo defienda. Algunos ya quisieron destituirlo tras la eliminación de la Copa frente al Málaga o después de la derrota en casa frente al Osasuna, pero la decisión se ha ido aplazando a la espera de una reacción del equipo que no llega y que en el Real Zaragoza ya están convencidos de que no llegará con Marcelino en el banquillo.

A Marcelino se le hubiera despedido mucho antes y no sólo por el pésimo rendimiento y la vergonzosa imagen del equipo en estos últimos dos meses y medio, pero el Real Zaragoza está siendo otra vez prisionero de sus graves errores en la campaña del descenso, con hasta cuatro entrenadores, y también del altísimo salario anual que se le firmó hace dos veranos a Marcelino (2,7 millones de euros brutos), cuando se le trajo a bombo y platillo como el mejor entrenador de España y la solución de todos los males. El dinero de la indemnización al técnico asturiano ya fue un freno el curso pasado a estas alturas y también lo ha sido esta temporada, pero ahora ya la ruptura es total y el consenso interno absoluto.

A Marcelino se le van a dar dos partidos más en el mejor de los casos simplemente porque no se le quiere echar a los leones a sus sustituto frente al Athletic de Bilbao y especialmente frente al Real Madrid. Y porque luego hay dos semanas de parón por la Navidad. Y ese parón será la ruptura definitiva con Marcelino, salvo, como ha quedado dicho, que haya ganado los dos partidos, una empresa ciertamente colosal tal y como se encuentra el equipo aragonés en estos momentos.

Consciente de todo.

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El técnico asturiano, cuyo desgaste personal y profesional con la cúpula del Zaragoza es enorme, es perfectamente consciente de su delicada situación desde hace ya varias semanas, y la prueba son esas declaraciones que se iniciaron tras el partido de Mestalla en las que parecía importarle muy poco su despido. Desde ayer, Marcelino ya conoce oficialmente que ya no lo sostiene nadie en el Real Zaragoza, salvo que se produzca un milagro deportivo y que el equipo despida el año 2009 ganándole al Athletic y el Madrid y que empiece el 2010 venciendo también al Deportivo.

Su suerte está ya echada.

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