Cuestión de Geta y gol
Casquero y Ríos rompen a un Espanyol manso y silbado


La tarde en Cornellà-El Prat apuntaba a revancha por la Copa, a reencuentro del Espanyol con el gol gracias al retorno de su símbolo, Raúl Tamudo. Y tal vez pusieron algo más de su parte los locales para llevarse los tres puntos, pero la falta de definición en los metros finales empieza a ser un problema difícil de solucionar. En realidad, era lógico que ganase el Getafe, que le tiene tomada la medida a los blanquiazules y que sigue sin empatar un solo encuentro de Liga. Necesitaron los de Míchel poco más que un par de contraataques para sentenciar a un conjunto que, lejos de lo que aparentaba en el victorioso mes de octubre, se rinde ahora a la mayor evidencia del fútbol: si no eres capaz de marcar, lo más probable es que acabes perdiendo.
Quizá había olvidado el Getafe, hasta la acción del gol, que este tercer enfrentamiento con los pericos en unas semanas no era de Copa. Aparentemente conformes con el empate, sólo Pedro León porfió por sumar algo más, aunque también Adrián González dispuso de un chut franco que sólo Javi Chica pudo desbaratar en línea de gol y con Carlos Kameni batido. Fue de lo poco que inquietaron los de Míchel hasta el 0-1, una incursión de Roberto Soldado que rechazó Kameni, con tan mala suerte que lo hizo hacia el centro, donde Adrián González llegaba desde atrás ante la desatención de Nico Pareja. Ya se antojaba demasiado premio para un Geta indolente, y eso que aún faltaba la puntilla, en el descuento. Resulta que hasta la fecha el Espanyol no había recibido goles ni de cabeza ni por su banda izquierda. Pues sí, el 0-2 llegó tal que así: centro por la zurda de Manu y testarazo de Pedro Ríos..
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Tampoco es que el Espanyol se lanzase a por la victoria con la convicción de otras ocasiones. Jugaron los pericos a ráfagas, sin un dominio avasallador, pero sin duda optaron más por el triunfo. Les faltó, como viene pasando en los partidos últimos, la definitiva conexión en las puertas del gol. Y eso que Iván Alonso, con un cabezazo al larguero, envió un temprano mensaje, en el 9'. Hubo más intentonas, bastantes combinaciones y jugadas individuales, como las de José Callejón y Ben Sahar (una atrevida vaselina), que acabaron fuera. Entre los tres palos apenas se vio un remate del reaparecido Tamudo que Óscar Ustari detuvo sin problemas y otro al final, igual de blando, de Joan Verdú.
La épica perica no apareció. En resumidas cuentas fue lo mismo que había sucedido ante el propio Getafe hace diez días, en la vuelta de la Copa. Y la grada de Cornellà-El Prat, que empieza a estar escarmentada por la tardanza de una reacción visible, dedicó su primera pitada del curso a su equipo, otrora ilusionante. El Geta, aleccionador, volvió a ganar la partida jugando sus cartas.



