Liga BBVA | Novena jornada

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Higuaín pudo más que Mateu Lahoz y Piqué le puso luego picante a la Liga con su autogol en Pamplona, un puntito escaso separa ahora al Barcelona y el Real Madrid. Les persiguen el Sevilla, el Valencia y ese increíble Mallorca de Manzano y Valero. Quique no ha logrado, de momento, detener la caída libre del Atlético.

Higuaín.
José A. Espina
Jefe de Sección en la Delegación de Andalucía
Jefe de Sección de Diario AS en Andalucía. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de Sevilla. Pegando teclazos desde 1998, durante toda una década en Madrid (2000-2010). Sevilla, Betis, Selección española y lo que se ponga por delante. Loco por el fútbol, guarda un poco de esa pasión para su otro deporte favorito, el tenis.
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La mareona volvió a enamorar en A Coruña

La Plaza de 'Mareona' Pita le llamaban ayer al popular sitio de A Coruña. 8.000 sportinguistas se recorrieron a ida y vuelta los casi 300 kilómetros que separan Gijón de la ciudad gallega para alentar al único amor eterno que se conoce, el de los colores, porque del equipo nunca se puede uno divorciar. 6.000 vinieron el año pasado y seguramente volverán a Madrid. Casi 10.000 acudieron en mayo a Zorrilla. Entonces, el Sporting se jugaba media permanencia. Anoche, la pequeña excusa eran tres puntos en la novena jornada, deportivamente una mediocridad. Pero no hay citas triviales cuando por medio está la Mareona. Un montón de hinchas rojiblancos que desafían kilómetros, lluvias y derrotas. Si el fútbol es un estado de ánimo, el Sporting tiene al menos 30 Ligas. Las que merece su fiel y aventurera hinchada, a la que miramos como se mira a los ojos de la ilusión.

Cafú, Maicon, Alves? no: Felipe Mattioni

¿Quién era aquel tipo que volvía locos a los zagueros del Racing? ¿Maicon? ¿Alves? ¿Cafú redivivo? No, otro, pero tan lateral y tan brasileño como todos ellos. Se llama Felipe Mattioni, 20 años, y está en la Isla cedido, por una empresa llamada MagaEsporte. Comprarle vale dos millones, calderilla como el chaval siga haciendo jugadas maradonianas. Por Mattioni se pelearon Juventus y Ajax, y al final se lo llevó el Milán en enero de 2009. Alguna cafrada debemos de desconocerle, pues apenas jugó un partido de Serie A y los rossoneri le mandaron de vuelta a Brasil. Si le vio ayer, haciendo esláloms con la defensa cántabra, Berlusconi se habrá tirado de los pelos.

Arte en la zurda de oro de Medunjanin

Un segundo antes de llegar al final en Montjuïc, el bosnio Medunjanin la puso pegada al poste, le dio un punto al Valladolid y a nosotros otra excusa para hablar de su zurda, cañón de seda. Aunque no se moviera del sitio, y el despliegue físico no es la mayor virtud de este medio de 23 primaveras, valdría la pena pagar para ver qué inventa su pierna izquierda, precisa e inapelable como la Jarni, otro balcánico que pasó por aquí. A sus golazos nos remitimos. Puede que el de ayer no llegue a obra de arte, pero sí habría que enmarcar el friqui que mandó a la cruceta de Kameni. Qué pena de no-gol. El camerunés, batido como estaba, se estiró para que le firmaran la peonada.

Vieira en Bilbao

Corría el verano de 2006 y aún le quedaban al Athletic vacas gordas como para pagar la cláusula de rescisión de Javi Martínez. Seis millones por un chaval entonces imberbe(17 años) que ni había debutado en Primera. Con 21, Javi suma ya unos 150 encuentros en la elite, muchos de ellos más de estrella que de secundario. Partidos como el que hizo ante el Atlético renuevan el crédito de aquellos que aconsejaron su fichaje, amparados básicamente en su poderío físico: 1,89, zancada larga, juego aéreo y recuperación de balón. Hablamos de un Patrick Vieira sin pigmentos porque cada día se parece más a la Bestia, apodo que se ganó el medio galo, uno de los pocos que intentó y no logró fichar Florentino. En San Mamés hay otro Vieira. Quizá, el presidente blanco le tantee también algún día.

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El personaje: Higuaín

Dos goles para la estadística y tres puntos que sumar a la ya extensa nómina de heroicidades que acumula, sin haber llegado a los 22 años, Gonzalo Higuaín. Según la web Transfermarkt.de, experta en tasar futbolistas como si fueran muebles, el Pipita vale ahora 25 millones de euros, más del doble de lo que le costó al Real Madrid en enero de 2006, cuando llegó de River. El dato convierte en aún más paradójico el que Gonzalo le siga pareciendo a algunos un vulgar meritorio, suplente de eventual titularidad. Se dice que los grandes futbolistas necesitan una dosis importante de banquillo, pero Higuaín, al que se le discutía (y se le discute) la capacidad goleadora, sólo afina y afinará la puntería con cada minuto que esté sobre el campo. Basta con mirar los números: dos goles ligueros en 2006, ocho en la 07-08 y 22 la pasada campaña. Este año ha hecho tres, pero más llevaría si no hubiera jugado únicamente 294 minutos. Pellegrini debe saberlo, como sabrá también que el fútbol devora promesas porque no tiene paciencia en ninguna de sus clases, desde el directivo mosqueado al espectador hirviente, pasando por el entrenador cobarde.

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