Valdano

"El arbitraje de la primera Liga sí fue determinante"

Valdano dirigió con Cappa y Ángel Félix al Tenerife que privó de dos Ligas a los blancos (92 y 93) y les apeó luego de la Copa. "No tengo la conciencia de haberle quitado nada al Madrid. Los que dan y quitan son los jugadores".

Valdano
Tomás Roncero
Nació en Villarrubia de los Ojos en 1965. Subdirector de AS, colaborador del Carrusel y El Larguero y tertuliano de El Chiringuito. Cubrió los Juegos de Barcelona 92 y Atlanta 96, y los Mundiales de Italia 90, EE UU 94 y Francia 98. Autor de cuatro libros: Quinta del Buitre, El Gran Partido, Hala Madrid y Eso no estaba en mi libro del Real Madrid.
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El madridismo no olvida las dos Ligas perdidas en Tenerife en 1992 y 1993. Usted era el entrenador de los isleños. ¿Qué sucedió realmente?

En el primer partido hubo de todo. Una mala actuación arbitral, un estado de nervios de los jugadores, una explosión de euforia de los jugadores del Tenerife tras la remontada Terminó ocurriendo lo que parecía imposible que sucediera y más tras un 0-2. El segundo encuentro fue distinto, porque el Tenerife se jugaba la UEFA. Éramos un equipo ya trabajado. No tengo la conciencia de haberle quitado nada al Real Madrid. Los que quitan y dan en el fútbol son los jugadores. Lo que sucede es que se puso mucho foco en mí por mi pasado madridista.

Un año después dejó fuera al Madrid de la Copa (0-3) y dijo aquello de: "Algún día le devolveré al Madrid lo que le he quitado".

Me arrepentí de la frase nada más pronunciarla. Desmerecía a mis jugadores porque parecía que yo era el autor de la obra y eso no es así.

Jorge, míreme a los ojos. Los arbitrajes de García de Loza y Gracia Redondo fueron anormales y machacaron al Madrid con sus decisiones

En el primer partido sí le reconozco que hubo acciones en jugadas decisivas que pudieron resultar determinantes y perjudicaron claramente al Madrid.

Ese gol de Milla un metro en posición legal que suponía el 1-3

Pero hubo más. Señalaron algún fuera de juego inexistente que hubiera desembocado en un mano a mano con el portero que podría haber encarrilado el partido para el Madrid. En ese primer partido el árbitro fue uno de los elementos determinantes para que el Madrid perdiese la Liga. También el equipo entró en un estado de nervios que desembocó en una descomposición al ver que el Tenerife remontaba el 0-2 inicial. Lo increíble es que 17 años después haya una generación que siga acordándose de ello.

¿Es cierto que cambió a Agustín por su pasado blanco?

No hay nada de verdad. Estaba tocado y envié al médico para que analizase su estado. El médico volvió y me dijo que Agustín le confesó que tenía dudas por las molestias. Con lo que había en juego no había lugar a la duda. Entró Manolo en su lugar, Hagi tiró una falta y clavó un golazo impresionante. Ahí parecía todo acabado, pero al fútbol lo carga el diablo.

Milla habló de primas. ¿Cobró usted algo? ¿Mandaron maletines desde Barcelona?

Yo no sé si hubo primas, pero le aseguro que si existieron a mí no me llegaron. Lo que sí percibí es un dolor terrible y profundo en mis ex compañeros. Mendoza me llevó hasta el vestuario del Madrid y allí vi caras rotas por el dolor. En ese vestuario había madridistas de verdad, de sentimiento, y para ellos resultaba dramático. Estaban más apenados que cualquier aficionado. Este juego es de una emotividad tan grande que afloran las emociones.

Al año siguiente AS puso en portada en la víspera "Nada será igual". Fue peor. Gracia Redondo dejó de pitar tres penaltis en la segunda parte.

Para mí es diferente a lo del primer año. Fuimos muy superiores y el balón estuvo más en el área del Madrid que en la nuestra. Lo que sucede es que desde el sorteo de la Liga en el verano anterior parecíamos predestinados a que se repitiera todo. Salió Tenerife-Madrid en la última jornada y todos imaginábamos que el destino haría que llegasen de nuevo jugándose la Liga.

¿Su conciencia quedó tranquila después de aquellas Ligas perdidas en Tenerife de una forma tan extraña e incluso sospechosa?

Si algo me enseñó el Madrid en mi etapa de jugador es a ser digno profesionalmente. Aprendí a afrontar mi responsabilidad ante el fútbol, mi trabajo y ante el propio Madrid en dos partidos así. Además, un entrenador puede hacer muy poco por ganar o perder un partido. Esto es cosa de los jugadores. Recuerdo que en los días previos había periódicos que publicaron un decálogo sobre qué debía hacer yo para perder ante el Madrid. Hasta proponían que metiera a mis jugadores un día antes en una bañera con agua caliente para que se les destensaran los músculos... Cada uno de los diez puntos era para meter a un entrenador en la cárcel. Una cosa tremenda.

¿Habló con alguien del Madrid en las horas previas? Aquí tenía muchos amigos

No, sólo hablé con los medios de comunicación que me lo requirieron. Fui muy cuidadoso en todo lo que decía y no admití duda alguna sobre mi trabajo. Joan Gaspart dijo al principio de esa semana que desconfiaba de un entrenador que había sido del Madrid. Yo afirmé que si se ponía en duda mi credibilidad me daban ganas de no trabajar. Inmediatamente me telefoneó Gaspart y me pidió perdón.

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¿Y le perdonó Mendoza?

Siempre tuve una gran complicidad con Ramón Mendoza. De hecho, un año después me contrató y en 1995 ganamos la Liga en el Bernabéu tras derrotar al Deportivo. Lo cierto es que vuelve el Tenerife, un equipo y un club del que sólo puedo decir cosas buenas. Tienen un proyecto muy sólido y creo que dentro de un año seguirán aún en Primera División.

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