Cristiano no se altera por los insultos y gritos
"Él es fuerte y en Inglaterra ya superó la presión".


La sorprendente escena se vio en Cornellà y se repitió en el estadio Letzigrund. Cristiano Ronaldo recibiendo un abucheo considerable procedente de los graderíos. En el caso del partido del sábado ante el Espanyol sucedió cuando el portugués saltó al campo a falta de veinticinco minutos, con 0-1 en el marcador. Pitada sonora y llamativa nada más pisar el maltrecho césped. El martes, mediada la primera parte, los ultras del equipo suizo, los Zúrich Boys, gritaron a coro y en perfecto castellano: "¡Ronaldo, hijo de p...!". La hinchada radical del Zúrich había ensayado ese insulto durante la semana y, además, los que los conocen bien sostienen que algunos de sus cabecillas manejan correctamente la lengua de Cervantes.
Sereno.
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Pero el crack está tranquilo y se ha tomado ambas situaciones con frialdad y temple: "Cristiano es muy fuerte mentalmente y estas situaciones nunca le arrugaron. Al regreso del Mundial de Alemania superó una presión en Inglaterra que a otros jugadores les habría obligado a irse a otra Liga. Él cambió los pitos por los aplausos en sólo unas semanas". En su entorno se refieren a la expulsión de Rooney, tras agredir a Carvalho, en el Portugal-Inglaterra que dejó fuera del Mundial a los pross. El portugués fue acusado de chivarse al árbitro para que expulsase a su ex compañero.
"Cristiano superó todo aquello y ahora no le da más importancia al asunto. Es más, todo esto le extramotiva porque es un ganador nato y él cree que los gritos son porque, en el fondo, le temen...".



