España Calidade
Galicia y Riazor se volcaron con España hasta llevar en volandas a la mejor versión de La Roja de Del Bosque. Silva, Xabi Alonso y Xavi lideraron la cuadrilla del arte. Bélgica sólo fue un sparring inofensivo y leñero. ¡Suráfrica a la vista!


La Filarmónica Roja. Así habría que rebautizar a esta selección que juega como si la pelota fuese porcelana china. El fútbol siempre fue un invento maravilloso, pero desde que España ha empuñado la bandera del tiqui-taca da la sensación de que los demás juegan a lo de toda la vida y los nuestros a una versión idealizada de lo que será el fútbol en el siglo XXII. Para los de mi generación, la manita de Riazor tuvo triple efecto: relajante (para Del Bosque, que disipó todas las dudas generadas tras la Confecup), excitante (para los niños que empiezan a tener como asignatura obligatoria ver a La Roja para saber que la perfección sí existe) y vengativo. Los belgas nos amargaron la vida en aquella noche de infortunio del Mundial de México 86, con Pfaff poniéndose chulo tras detener a Eloy el penalti que nos enviaba para casa. La seductora España de la Quinta del Buitre se quedaba sin las semifinales con la Argentina del mejor Maradona de la historia. Habernos perdido un partidazo así es como dejar a una novia sin anillo de casada a dos metros de llegar al altar. Belgas, ahora los flamencos somos nosotros. A ponerse en el sofá si queréis ver la final de Suráfrica 2010: España-Brasil. ¡Partidazo!
Amunt España. Es el cántico que se escuchó por toda la piel de toro tras la maravillosa exhibición ofrecida por al dúo Zipi-Zape del Valencia de Emery. Lo de Silvita fue un doble gesto de solidaridad. El chico es de Arguineguín (Gran Canaria), la patria de Valerón, ese genio con botas que hace una semana casi chamusca el debut galáctico del Madrid de Pellegrini. No sé que tendrá ese coqueto pueblecito canario, pero con el balón es como el mojo picón. Imposible perdérselo. Del Bosque afirmó que Silva (que parecía Bebeto quince años después), es lo más parecido a Iniesta. El chaval no dejó mal a su jefe. Jugó como si se hubiera tomado la pócima de Astérix, estuvo en todas partes, animaba a jugarse paredes y pases interiores y, en última instancia, sacó la recortada para firmar dos dianas de excelente factura. Villa, que tiene hambre de gol hasta después de la cena de Nochebuena, no se vino abajo tras el penalti errado y cuajó otro doblete que le acerca más a mi admirado Raúl. No hay discusión: ambos han sido los mejores artilleros de la historia de La Roja. El día que llegue el empate a 44, que llegará, Raúl sabrá felicitar con grandeza al su heredero, al 7 de España.
Noticias relacionadas
Va de porteros. Los belgas no son serios. Decían que el bueno era Defour, pero el chico estuvo tan difuso que acabó el partido sin que supiéramos qué dorsal llevaba. El otro bueno era el leñero Fellaini, que parecía sacado del anuncio del 11888 (los hermanos Jackson nunca caminarán solos). Y el portero era el tercero: Gillet. Que un debutante tenga 30 años tiene delito. Y encima, el carroza con guantes se salió. Paró un penalti y dibujó cuatro palomitas de las que homenajean a todos aquellos que quisieron ser portero y se quedaron en el intento. El que está por encima del bien y del mal es Casillas. Sacó dos manos fuera de categoría. Pero debe mirarse lo de esa barba espesa estilo 7 Novias para 7 Hermanos. ¡Aféitate máquina!
¡A Suráfrica! En Mérida, tierra de conquistadores y de mi admirado Juanito, compraremos el miércoles el billete para el Mundial de las vuvuzelas. Bosnia lo ha intentado con coraje, pero es absurdo plantar batalla a esta bendita realidad. Ojalá la Portugal de Cristiano se meta también, porque España ganará el Mundial pudiendo con todos. Jugar mejor es imposible...



