Champions | O.Lyon 5 - Anderlecht 1

Manita francesa ante la debilidad del Anderlecht

El Lyon aplastó al equipo belga, que no da el nivel

<b>UN GRAN FRIQUI. </b>El serbio Pjanic hizo así el tanto que inauguraba la goleada del Lyon anoche.
José A. Espina
Jefe de Sección de Diario AS en Andalucía. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de Sevilla. Pegando teclazos desde 1998, durante toda una década en Madrid (2000-2010). Sevilla, Betis, Selección española y lo que se ponga por delante. Loco por el fútbol, guarda un poco de esa pasión para su otro deporte favorito, el tenis.
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A la eliminatoria más sentenciada de esta ronda previa de la Champions le sobrará la vuelta. El Lyon pasó por encima del Anderlecht (5-1) como si de un Segunda B se tratase, lejos quedan los tiempos de equipo aristocrático en que se paseaba con garbo por Europa, daba sustos a los grandes, hasta ganaba algún título. Hoy, tener a varios veteranos de su selección y fichar a meritorios apenas le da al club de la periferia de Bruselas para luchar por su Liga y no lograrla alguna vez, como este año. En el continente hace de comparsa ante cualquiera. Y el Lyon es todo menos un cualquiera.

El Lyon ha ganado siete de las últimas ocho Ligas francesas, todas menos la última, y torea su grupo de Champions y se queda en la orilla de algo grande un año sí y otro también. Perdidos Juninho y el galáctico Benzema, a su presidente, un informático millonario llamado Jean-Michel Aulas, le urgía un reseteo. Ha llegado, parece.

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Con el dinero de Karim fichó a Cissokho, lateral potente, Bastos, extremo letal, Gomis, delantero incisivo y Lisandro, un diablo, aquel goleador del Oporto que mareó al Atlético y puso patas arriba Old Trafford. Todos rinden, según lo visto anoche.

Aunque el primer gol lo puso Pjanic, 19 añitos, serbio exquisito que acarició la pelota en un gran friqui (1-0). Era el minuto 10 y cinco después, tras un medio penalti de Lloris a Suárez que se comió Stark, el árbitro alemán sí vio pena máxima donde no la había, Proto dio al balón, no a Gomis. Convirtió Lisandro y el césped de Gerland se hizo tobogán, con el Anderlecht corriendo hacía arriba. Los contragolpes se sucedían, la goleada se consumó. Primero, Bastos con un chutazo. Luego, Gomis a placer y, ya en la segunda parte, Gomis tras contragolpe. Suárez, argentino de 21 años, ponía para los belgas el del honor. La dignidad y la Europa League le esperan a ese Anderlecht que suspira: cualquier tiempo pasado fue mejor.

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