Respeto por la bandera y el símbolo

Soy un enamorado de los símbolos, los himnos, las banderas, los mitos, las gestas, los héroes virtuales, los reales... Soy, como muchos de ustedes, un romántico que busca referentes que nos ayuden a encontrar en los que llegan a la cumbre la traslación de nuestros sueños infantiles. Todo eso es Raúl para mí. Un chico de barrio que tuvo el empeño, la constancia y la firmeza moral suficientes para salir de la casita llena de grietas y poder terminar ocupando un hueco privilegiado en la historia del mejor equipo de fútbol de todos los tiempos. Raúl es la bandera del Madrid y el heredero de Di Stéfano. Por lo que representa, por su fanatismo contagioso, por su fe inquebrantable, por su ejemplaridad moral. Hay mañana libre y Raúl se la salta corriendo como un loco por la campiña irlandesa. Otros prefieren jugar al golf. Respetable. Cada uno elige su destino...
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Por eso me emocionó esta semana una noticia que ha dado pie a este reportaje que pretende ser un homenaje a todos aquellos que dignifican su profesión. Leí que la Juventus renovaba hasta 2011 el contrato de Del Piero. Tiene 34 años, pero en vez de buscarle una "ciao, Alessandro" triste y frío han optado por engrandecer su adiós. Que será por la puerta grande. Como el de Giggs, que ya tiene 35 castañas y tuvo la recompensa del Manchester dándole otra temporada más. Ferguson le dio la titularidad en la final de Roma. Respeto hasta el último día.
Pido más sensibilidad con la última recta que afronta el Ferrari de Raúl. Sólo tiene 32 años (¡Maldini dejó el Milán con 41!) y le quedan cuerda y contrato hasta 2011. Juegue poco o mucho a partir de ahora pensemos en lo que ha hecho por este escudo. Así es la gente de barrio...



