Brasil, será en 2010
Bofetada en la cara. Terrible perderse una final con Brasil. Pero los hijos de Obama son así. Duros de pelar y aplicados como pocos. España se desconfiguró y se topó con Howard, el héroe americano. La revancha será en 2010...


¡Vaya palo! Te acostumbras a comer con cubertería de plata, a beber la mejor botella de Vega Sicilia y a compartir el postre escuchando la Filarmónica de Viena de fondo. Quizás por ello el día que nos tocaba mantel de cuadros con zurcidos, tortilla de patatas y bocata de mortadela hemos terminado en el baño con una gastreonteritis de camello. Mientras pensábamos en la soñada final con Brasil, nos han levantado las cuatro ruedas del coche y encima el abordaje lo culminó un equipo en el que el capitán se llamaba Bocanegra. El Obama Team acabó con ese sueño que hemos compartido durante casi tres años inmaculados en los que fumigamos nuestros complejos históricos hasta sentirnos altos, fuertes e invencibles pese a jugar con esos locos bajitos que durante 35 partidos han creado una escuela. La de La Roja. No es noche para linchamiento y sí para el sentimiento. La victoria tiene cien padres y la derrota ninguno. Por eso yo me pongo hoy del lado de los que se quedaron HH (helados y hundidos) en la nevera de Bloemfontein. Ha sido una lección que tardaremos en olvidar. Pero puede tener un valor incalculable dentro de un año en estas mismas tierras. Cuesta creer, pero sucedió. España go home!
"Americanos". Me entra en la cabeza la inolvidable canción de la legendaria Bienvenido Mr. Marshall, de Luis García Berlanga. En el Free State reaparecieron viejos fantasmas y sufrimos otra vez el síndrome del héroe americano. Sobre todo cuando Altidore, un brontosaurio de ébano con un cuello cuyo perímetro rodearía la Puerta del Sol, le hizo la cucamona a su compañero de equipo Capdevila y dobló el guante de Casillas, agujereado por el misil de la bestia. Los disciplinados marines de Bradley (padre) mostraron a partir de ahí un cursillo de supervivencia en la jungla que les servirá para guionizar otras entrega del inmortal Rambo. Onyewu por arriba era como esos Transformers robotizados que ayer se estrenaron en las carteleras de España de forma premonitoria. Fueron más listos y rindieron culto a Michelle Akers y Mia Hamm, esas hembras made in USA que han enseñado como jugar al fútbol a sus hombres en los últimos lustros. El sueño americano se vio plasmado para impotencia de nuestra tropa, que se vació sin sentido. Cuando Cazorla dejó en el banquillo a Cesc (¡craso error!) sufrimos un encefalograma plano que certificó la defunción de la Roja en esta Confederaciones que se nos ha atragantado como la raspa de una sardina. ¡Qué indigestión!
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Ánimo Del Bosque. Vicente había sumado trece victorias consecutivas hasta este Pearl Harbor surafricano. Quiero decir con ello que me niego a pedir su cabeza por este varapalo, como ya me sugieren con sus mensajes algunos amigos luisólogos, empeñados en querer personalizar algo que debería involucrarnos a todos en la misma dirección. A Luis le dimos hasta en el velo del paladar tras el 0-1 con Rumanía y luego quiso morir con su idea hasta tocar el cielo. Dejemos que Del Bosque recomponga su puzzle y encuentre el camino. ¡Ánimo, míster!
El futuro. De hecho, estoy convencido de que en el Mundial de 2010 seremos de nuevo el referente futbolístico junto a la Brasil de Kaká y Maicon. Los imagino en la final, esta vez sí, para dejar claro que los dueños de la pelota siguen siendo ellos. Además, Iniesta, manchego universal, volverá al rescate. Estamos dolidos, pero como dicen los americanos, UP! (¡Arriba!).



